Es autor de por lo menos 15 libros, todos ellos escritos con humorismo que reflejan, por otra parte, el amplio y atinado conocimiento que tiene de nuestra historia, empleando la narrativa como método y como instrumento de carácter festivo que le imprime a cada una de sus obras.
Estoy escribiendo de Marco Antonio Almazán, llamado “Filósofo de la Alegría”. Fue un prolífico, divertido y ameno periodista y escritor que, además, incursionó con éxito en el campo de la diplomacia mexicana; en 1942 se desempeña como vicecónsul en Londres. Finalmente se asienta en España con el mismo puesto, donde aparece su primer libro “El Arca de José”.
Desde el simple título de sus libros se advierte el humorismo que caracteriza a este autor: El Arca de José, 1960; Claroscuro, 1967; Episodios Nacionales en Salsa Verde, 1972; El Rediezcubrimiento de México, 1972; El Cañón de Largo Alcance, 1973; Cien Años de Humedad, 1974; Sufragio en Efectivo, No Devolución, 1976; La Vuelta Al Mundo con 80 Tías, 1976; El Zoológico De Almazán, 1976; Real y Verdadera de los Inventos, 1983; Sigue la Mata Dando, 1989; Eva en Camisón, 1990.
El Libro de las Comedias, el Libro de las Tragedias; Pitos y Flautas; Don Baldomero Murió Virgen; La Dicha que el Gallo Tiene; Los Unos Vistos por los Otros; Pepeneo; Multidiccionario de Mujeres Célebres, son los títulos de otros tantos de sus trabajos que se suman a Artículos Memorables, Las Cuentas de Tía Eduwiges, Mi Apartado Postal y Vengo con Acompañamiento de Mariachis.
Almazán fue gente del pueblo; nace en Mixcoac barrio típico de la Ciudad de México el 22 de enero 1922, por eso retrata magistralmente por medio de la palabra escrita hechos, personajes, situaciones agradables unas veces y desagradables otras, pero de manera chusca y sarcástica; satiriza las costumbres de la sociedad mexicana, española, inglesa o cualquier otra que pueda considerarse digna de parodiarse y merezca el análisis y la crítica.
“Es verdad que el sentido del humor del mexicano es muy especial, y que en nada o muy poco se parece al británico, al francés o al norteamericano. Por afinidad racial y parentesco del idioma, al que más se asemeja es al español o al cubano. Sin embargo, el humorismo mexicano tiene profundas raíces indígenas de socarronería, de fatalismo y hasta de amargura, que le dan un tinte especial. El personaje de Pito Pérez, inmortalizado por don Rubén Romero, borrachín y andrajoso, vago y maldiciente, pero profundamente humano, desprendido y hasta filosófico, es el prototipo del humor mexicano, el humor mexicano, sutil y certero, surge espontáneamente del pueblo, al hacer referencia a su propia pobreza (a la que muy gráficamente llama “brujez”) al grado de que la simple mención del Monte de Piedad provoca risas; al hacer alusión a sus gobernantes venales, a sus políticos sinvergüenzas; a su deficiente transporte público, al policía mordelón y a otras tantas calamidades que nos afligen.
¿Qué hubiera sido del mexicano sin su innato sentido del humor?”, dice Hernán Rodríguez Cicero, al referirse al contenido humorístico de la obra de Almazán.
De la pródiga y rica producción literaria de Marco A.
Almazán, he seleccionado caprichosamente uno de sus libros, “Episodios Nacionales en Salsa Verde”, para asomarnos al sentido humorístico con el que trata este autor acontecimientos esenciales de nuestra historia, quitándoles el carácter rígido y solemne con que los presenta la historia oficial. Almazán, quien fallece en la Ciudad de Mérida el 23 de noviembre de 1991, escribe para hacernos reír; gozar de la lectura y conocer otro aspecto de los episodios que le han dado vida a nuestro desarrollo histórico, desde sus orígenes hasta el México que hoy tenemos, dividiéndolo en los siguientes capítulos: Época precortesiana, La Conquista, La Colonia, La Independencia, Primer Imperio, La República, Segundo Imperio, El Porfiriato, La Revolución, Y Era Cósmica. Las etapas fundamentales de la historia Patria. Cada uno de estos capítulos tiene subtemas. Por ejemplo, los de la época precortesiana son: Los primeros turistas, la leyenda de Quetzalcóatl, La ofrenda de Xóchitl y la Fundación de Tenochtitlán. He aquí una breve muestra descriptiva de uno de estos subtemas: LOS PRIMEROS TURISTAS “Fue hacia el año 25mil antes de Cristo, que los habitantes de Ulan Bulak – un floreciente estado que se extendía a orillas del Lago Baikal entre Mongolia y Siberia empezaron a interesarse en los viajes al extranjero, especialmente cuando las compañías de transportes decidieron ofrecer excursiones mediante un corto enganche y cómodos abonos mensuales”.
“En las losas que servían de periódicos aparecían grandes e incitantes anuncios desplegados: “Viaje ahora y pague dentro de dos milenios”. “Sacúdase el complejo de no conocer los continentes surgidos durante el Pliocenio”. “El oriente le espera con los volcanes abiertos” Para los ciudadanos de Ulan Bulak, el oriente, como habrá adivinado el sagaz lector, era nada menos que América, un hemisferio libre de contaminación, de embotellamientos de tránsito, de manifestaciones, de centrales obreras, de falsificadores de títulos universitarios, de teléfonos celulares, de telenovelas, de oficinas gubernamentales. En fin, una delicia de continente”.
“No es de extrañar, por lo tanto, que la familia de los Ul Mec, una de las más antiguas y respetables de Ulan Bulak, decidieran empeñar hasta el último pedernal para inscribirse en una de estas excursiones; les atraía principalmente las llamadas “Vacaciones en Patagonia”, que por un modesto pago inicial y letras hasta el final de la época cuaternaria, ofrecía un fantástico recorrido a todo lo largo del nuevo continente, desde el helado estrecho de Behring (que en aquellos tiempos no era estrecho sino lo suficientemente ancho para que pudieran pasar por el los grupos turísticos), hasta los imponentes picachos de la Tierra del Fuego, en el extremo meridional del hemisferio. . .”
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