No me interesa lo que vaya a hacer la selección mexicana de futbol en el próximo Mundial. No tengo la menor ilusión de lo que pueda suceder este verano del 2026 en donde mi país es una de las tres sedes mundialistas, mas no el organizador, eso lo sabemos todos.
Soy parte de una generación que fue engañada, no somos buenos para el futbol como para aspirar a hacer historia en una Copa del Mundo.
Fuimos parte de un engaño mediático creado por Emilio Azcárraga Milmo y después replicado por las demás televisoras, comercialmente, nuestra selección genera una cantidad de dinero que no va de la mano con su calidad deportiva. Es la gallina de los huevos de oro que está dando, quizá, sus últimos cacaraqueos.
Hoy los medios de comunicación buscan fórmulas mágicas para seguir vendiendo un producto en decadencia que ya no le interesa a mucha gente, de la mano del Mundial se maquillará el consumo, a muchos sí nos sigue interesando la Copa del Mundo, pero nuestra selección ya ha pasado a segundo o tercer plano, por lo menos para mí, desde el mundial de Catar 2022. Me tiene podrido el Vasco Aguirre, más todo lo que le rodea, es ponerle mucho interés a un equipo de medio pelo que va por la vida engañando a sus aficionados.
La realidad del equipo mexicano es patética, estos dos triunfos en esta fecha FIFA versión cumbia son un engaño que sólo abona a la percepción de un sector muy ignorante o porrista de la prensa. Parar el torneo local para este par de partidos rascuaches es penoso, lo único que dejan es ver a nuestro entrenador hacer como que trabaja y como que tiene ya todo listo para el papelón mundialista. Al mundial vamos a tratar de ganar 1-0 todos los partidos y a que nos eliminen en la siguiente ronda, es lo que hay, es lo que se ha construido desde el consejo de dueños que han hecho todo con las patas. Al supuestamente genio del futbol, “La Bomba” Rodríguez, agradecerle que se fue corriendo dejándonos a su amiguete vetusto Javier Aguirre Onaindia, a acabar con lo poco que quedaba.
Discúlpenme, pero a mí la selección mexicana ya no me importa, ni me interesa.