Estos tiempos tan oscuros del Santos Laguna se han agudizado últimamente porque en las recientes semanas, además de sumar otra derrota, se suma algún papelón de su joven presidente. El dolor de las caídas provocadas por intentar ganar con un plantel que no alcanza está siendo acompañado por alguna declaración con realidad alterada o, esta última, con una aparición en un jolgorio en donde el jovenazo se atrevió a cantar enfrente de un titán de la interpretación, haciendo un ridículo monumental.
Lo más triste de todo esto es que el ridículo también lo está haciendo el Santos Laguna. La endeble gestión de Aleco Irarragorri, con números paupérrimos, lo ha convertido en un personaje caricaturesco al que comparan con caracteres intencionalmente basados en el absurdo, como aquel hijo del dueño de Club de Cuervos, Chava Iglesias Jr. Paralelismos impresionantes para tomar en cuenta.
Mi estilo siempre ha sido tratar de solamente hablarle a usted del futbol en la cancha, sin meterme jamás personalmente con nadie; sin embargo, los exabruptos extracancha del presidente del Santos están definitivamente afectando en la cancha a su equipo. Más allá de seguir con planteles de calidad limitada, siento yo que es muy complicado ver en el hoy mandamás guerrero una figura de poder a la cual respetar y, simplemente, cuando no hay eso, es muy difícil aspirar al éxito.
El animarse a cantar teniendo a Manuel Mijares enfrente te habla de una lógica en donde uno por fin entiende por qué Aleco ve que Santos Laguna tiene un gran plantel que solamente necesita aprender a jugar como equipo, ve posible una remontada histórica con esa pobre media cancha y sin centro delantero: la realidad alterada a todo lo que da. Cero puntos de 15 posibles y cantando, perdón, contando.