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Enrique Sada Sandoval

Patrimonio, disidencia y vandalismo

ENRIQUE SADA SANDOVAL

Alejandro Dumas.

El antiguo Templo de la Compañía de Jesús en la capital de San Luis Potosí, más conocido hoy en día como la Parroquia del Sagrario Metropolitano, es uno de los monumentos más emblemáticos del Centro de la ciudad, desde lo que fuera su edificación, a finales del siglo XVI. Erigido originalmente por los jesuitas como Orden religiosa evangelizadora e ilustrada de avanzada durante el Virreinato de la Nueva España, destacaba por la belleza que desde entonces entrañara no solo por su estilo barroco, convirtiéndose en Patrimonio Histórico- Cultural y en referente de fervor religioso para la comunidad.

La importancia de este sitio para la historia del Altiplano mexicano tanto como del norte de México-tomando en cuenta que la Intendencia de San Luis Potosí llegó a abarcar y ejercer jurisdicción sobre el Reino de Nuevo León y parte de la Provincia de Tejas o Nueva Filipinas-radica también en que en su fachada se levantaba una antigua cruz de cantera que databa del año de 1592 y que era reconocida como punto fundacional por excelencia de la antigua Plaza de Fundadores.

Este monumento singular-levantado por indígenas tlaxcaltecas junto con los esfuerzos de Fray Diego de la Magdalena-fue testigo de los mejores momentos en la historia del país lo mismo que de sus peores etapas a nivel nacional, sobreviviendo la rapiña de la llamada "Reforma" que tanto criticara con razón el célebre Guillermo Tovar y de Teresa en su obra clásica La Ciudad de los Palacios, salvándose incluso del espíritu destructor y fratricida de la "Revolución Mexicana" junto con las sangrientas traiciones de sus caudillos en 10 años de lucha por el poder, sin contar con la represión antirreligiosa emprendida por el Régimen autoproclamado de "la revolución triunfante" que justo este año cumple un siglo de haber intentado destruir la identidad religiosa fundacional de los mexicanos junto con su libertad de consciencia, con un costo de cientos de miles de muertes además de robos y destrucción de patrimonio religioso.

Sin embargo, no sobrevivió los atentados de la falsa disidencia a sueldo ni del vandalismo selectivo apadrinado por el Estado, patrocinado también por empresas transnacionales. Esta semana, dicha cruz terminó hecha pedazos, convirtiéndose en uno de los elementos más afectados tras los actos registrados durante la marcha de este domingo en el marco del Día Internacional de la Mujer.

Además, durante la movilización, un grupo de manifestantes prendió fuego a una de las puertas del templo, lo que provocó que las llamas se extendieran hacia el interior y generaran un conato de incendio que amenazó con destruir el Templo junto con su el resto de su patrimonio histórico-religioso resguardado también en su interior.

No fue sino hasta la llegada de Elementos del Heroico Cuerpo de Bomberos Metropolitanos de San Luis Potosí al lugar que estos controlaron la situación, logrando sofocar el incendio hasta entrada la noche para evitar daños mayores en el inmueble histórico, siendo aplaudidos por su intervención valerosa ante la comunidad de fieles y la ciudadanía que supieron reconocer su labor entre aplausos en favor de los mismos y al grito no menos sorprendente de "¡Viva Cristo Rey!", que no resonaba en los alrededores desde hace casi cien años con tan singular entusiasmo.

De manera preliminar, aunque cabe señalar que se atribuyen estos actos a un grupo de manifestantes identificado como el "bloque negro", conocido por realizar acciones de confrontación y daños durante protestas, la responsabilidad tanto de las manifestantes como del gobierno que les apremia y se los permite es compartida.

"No sólo destruyeron patrimonio histórico-mencionaba con tristeza una ciudadana presente aquella noche-sino que casi provocaron el incendio de un templo sin detenerse a considerar que había personas en su interior. Este comportamiento, lejos de generar empatía o reconocimiento, sólo provoca rechazo, reprobación y hasta burlas".

Nadie en sus cinco sentidos estará en desacuerdo con la lucha por erradicar la violencia contra las mujeres en un país como el nuestro, pero no deja de ser lamentable que por este tipo de acciones que se repiten impunemente año tras año se ensucie una causa tan noble como urgente para nuestra sociedad.

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