SAN PAQUITO
El 4 de octubre es una fecha muy especial para los animales, pues se conmemora a San Francisco de Asís, patrón de los ecologistas y veterinarios. Cuenta la historia que todas las especies de animales lo escuchaban y obedecían sus órdenes, entre ellas las golondrinas que le seguían en bandadas y formaban una cruz por encima del lugar donde él predicaba, y hasta un lobo salvaje que devoraba ovejas y atacaba a los hombres dejó de agredir tras ser amansado por este fraile italiano. Con el paso del tiempo, estas anécdotas que demuestran el amor de San Francisco por la naturaleza fueron las que motivaron a la Organización Mundial de Protección Animal a instaurar el 4 de octubre como Día Mundial de los Animales.
Giovanni di Pietro di Bernardone nació en Asís, Italia, dentro de una familia acomodada, en el año de 1182. La gente con quien convivía le decía cariñosamente, desde niño, "Francesco". En su adolescencia, durante un viaje a Apulia en 1205, escuchó de noche una voz que le recomendaba regresar a Asís. Así lo hizo y volvió, ante la sorpresa de quienes notaron en él una conducta diferente, jovial pero envuelta en meditaciones solitarias. Sus amigos le preguntaron si estaba pensando en casarse, a lo que él respondió, "estáis en lo correcto, pienso casarme, y la mujer con quien me comprometeré es tan noble, tan rica, tan buena, que ninguno de vosotros ha visto otra igual". Hasta ese momento no sabía él mismo exactamente el camino que había de tomar. Fue después de reflexiones y oraciones cuando supo que la dama a quien se refería era la pobreza, y renunció a los lujos que poseía. Era hijo de un próspero comerciante, pero decidió abandonar a su familia y la comodidad que esta le ofrecía para predicar el cristianismo y fundar su muy humilde y propia orden. Se despojó de todas sus riquezas materiales y se dedicó a servir y ayudar no solo a sus semejantes, sino también a todo ser vivo. A los animales los consideraba hijos de Dios y los llamaba "hermanos", y cuando se dirigía a ellos era escuchado por estas criaturas, que le obedecían.
A Francisco de Asís el pueblo lo declaró santo antes de que el sumo pontífice le concediera tal honor. Lo amaban todos, y él se dedicó a servir y a vivir en extrema pobreza con alegría. En septiembre de 1224, luego de 40 días de ayuno, Francisco estaba rezando en el monte Alverna cuando sintió un dolor mezclado con placer, y las marcas de la crucifixión de Cristo, es decir, los estigmas, aparecieron en su cuerpo. Fue llevado de regreso a Asís, donde pasó sus últimos años, y padecía dolores físicos y una ceguera casi total. Pese a ello, su amor a Dios no disminuyó. En 1226 se agravó y murió el 4 de octubre, a la edad de 44 años. El 16 de julio de 1228, dos años después de su muerte, fue canonizado y declarado santo por el papa Gregorio IX, y en 1980 el papa Juan Pablo II lo proclamó patrono de los animales y de los ecologistas.
Por tantos motivos que me obsequia la vida, con gran devoción me encomiendo a diario a este santo, por la bendita misión que el Señor me otorga con esta bella profesión y por la satisfacción de aliviar el dolor en aquellos seres indefensos que sufren. Y en especial celebro este día por llevar orgullosamente el mismo nombre de pila del protector de los animales. Como en nuestra casa somos tres los que poseemos este apelativo, mi esposa Paquita, mi hijo Paco y un servidor, mientras Dios nos preste vida y salud siempre estaremos de manteles largos el 4 de octubre. Sean ustedes bienvenidos para celebrar nuestro onomástico en su humilde morada.
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