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PEQUEÑAS ESPECIES

EL VIGILANTE NOCTURNO

Lo he calumniado, le he llamado el gato loco, he dicho que necesitaba un psiquiatra, me he burlado de él torpemente. En cuanto empieza a oscurecer, mientras la gata se acomoda en los sillones de la sala para dormir, el gato bizco comienza su ronda nocturna: da doce o quince vueltas dentro de mi cuarto, pegado a las paredes, debajo de la cama, detrás del buró, con un itinerario fijo e insistente. Luego sale al patio y se pasa toda la noche dando vueltas y vueltas, maullando lastimeramente, apenas perceptible, a un ritmo preciso, como buscando algo o alejando a alguien tenazmente. El paso es veloz; su actitud, alerta e inquisitiva.

Al alba, asomándose el sol, se va a dormir, y así todos los días. Me preguntaba si se sentía amenazado, angustiado o qué. Hoy me he dado cuenta de que es su oficio: él patrulla la casa contra fantasmas, malas vibraciones o alguna alimaña. De aquí en adelante le llamaré el Patrullero de la Noche o el Vigilante del Amanecer.

¿SABÍAS QUE LOS GATOS…?

• A los gatitos les gustan las caricias suaves con las manos porque les recuerdan los lametones de su madre y, aunque sean adultos, en su mente siguen siendo unos cachorritos en relación con sus amos.

• Cuando el gato se tumba en el suelo de espaldas, te está ofreciendo una reacción pasiva amistosa, algo que solo ofrece a los íntimos de la familia, ya que ningún gato se mostraría así ante un desconocido por ser una postura en la que son muy vulnerables.

• Con ese afán de restregar sus mejillas y su lomo contra nuestras piernas, el gato realiza un intercambio de olores corporales: nos deja marcados con su aroma, procedente de las glándulas que tiene en las sienes y en la base de la cola, y al mismo tiempo se impregna del aroma de su amigo humano.

• El gato fue un animal sagrado para los egipcios en la antigüedad, tan importante que, cuando moría, toda la familia se afeitaba las cejas en señal de duelo.

• A pesar del tamaño, el sistema óseo del hombre es inferior al del gato. El gato tiene 244 huesos, en comparación con los 206 del hombre.

• El oído del gato es agudísimo y sensible hasta el nivel de los ultrasonidos, y es capaz de localizar el origen de un ruido con un error máximo de siete centímetros.

• Para un gato es más sencillo crear vínculos emocionales con su propietario que con otro gato, pues con su propietario nunca tendrá que pelear por la comida ni por la territorialidad.

• La expresión "Hay gato encerrado" tiene su origen en el Siglo de Oro español, época en la que utilizaban bolsas hechas de piel de gato para guardar dinero, a las que popularmente se les llamaba así, pues eran "gatos" que encerraban riquezas desconocidas.

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Escrito en: Teatro El amante infiel Juan Soler Ingrid Martz Claudia Lizaldi Mauricio Islas Arleth Terán y Alexis Ayala

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