EL ENCANTO DE MI TRABAJO
No presumo de escritor y menos de ilustrado, solo soy un veterinario apasionado que pretende compartir las fábulas de sus pacientes en cuartillas de colores, que al leerlas, escuches ladridos de perros agradecidos, recobrando la salud con la ayuda de mi asistente y del Señor, que siempre está presente.
En legado a mis viejos años de tanto ir y venir, bellos relatos me ha distinguido vivir. Los he compartido a través de seis lustros, aunque debo decir que de la mente no han brotado, siendo mi corazón quien los ha editado. Agradezco a mis lectores el gusto de su preferencia, compartiendo historias donde sonreirán y otras lágrimas surgirán.
Le doy gracias al Creador por haberme iluminado, con cultos lectores a un modesto aficionado. Embelesado estoy de una bella pasión, ejerciendo aún mi profesión; con su permiso, culminaré el compromiso de sanar los males de mis pacientes, antes del otoño de mis facultades. Qué mayor privilegio que no perder la lucidez, disfrutando en la vejez mi mayor tesoro: los hijos de mis hijos.
Soy un bienaventurado de la vida que disfrutó sus logros, siendo la perseverancia mi mayor fragancia. Tengo una familia que me bendice, colmada de seres amados a quienes debo lo que soy. Y qué decir de mi ecuánime riqueza: mis amigos de opima franqueza.
Ofrezco una disculpa por esa pasión en la que un servidor vivió, deleitando y haciendo lo que su corazón sintió. Y cuando llegue la hora de partida, todas las criaturas que alegraron mi vida las escucharé ladrando, con su rabo abanicando, y entonces agradeceré con gran fervor: "Ya estoy con el Creador".
Y colorín colorado, perros y gatos han celebrado: "El Escribidor de Perros" a sus lectores ha deleitado.