VALENTE, EL JOVEN ESPADA
Valente de brío y Arellano por casta, naciste en Torreón con la estrella divina de la pasión taurina, heredando los pasos de tu padrino Eloy Cavazos.
Novillero hechicero abarrotabas las plazas donde toreabas, alegraban las tardes mujeres hermosas robando suspiros al ver tu sonrisa cuando triunfabas.
Torero encantado con majestuosas faenas nos deleitabas, que a Silverio y Arruza los evocabas. Joven espada también te llamaban por la magia de tus estocadas.
Tardes de sol y llenos totales engalanaban la arena de "La Moderna", llevando hoy tus generales. Las semillas de "La Güera", las cervezas de "Marín", y las corridas de Valente, ¡qué manjar para la gente!
Valente, Valente, coreando tu nombre retumbaba el graderío; cuando más te lucías con la faena, las notas de la "Filomena" pedías. Iluminaba la tarde tu terno de sangre y sol plagiando los colores del arrebol.
Corrida de ensueño en "La México" diste, "verónicas, revoleras y chicuelinas" adornaron la tarde; orejas y rabo te otorgó el magistrado que coreaba los olés con el respetable. Cómo no recordar ese día: saliste en hombros del redondel, vitoreando "Valente, Valente" hasta el hotel.
Maestro de banderillas y pases de fantasía, pincelabas con gallardía la gran lid, que en Madrid "Las Ventas" y la "Maestranza" en Sevilla esperaban verte brillar.
Valente Arellano, qué bellas corridas legaste, adornadas de temple y melancolía. Qué rápido pasaron tus días; disfrutándolos a plenitud partiste, recordándote siempre, "Torero Lagunero". (1964-1984).