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PEQUEÑAS ESPECIES

FELIZ DÍA DEL VETERINARIO

Con gran regocijo felicito a todos los colegas por el día del veterinario este 17 de agosto. Nuestra profesión es hermosamente compensadora; aunque no sea una fuente de riqueza, nos incorpora a un gremio selecto que nos invita a ser partícipes de las maravillas animales.

Mis alegrías y mis metas fueron alcanzadas, tuve ilusiones y lágrimas derramadas, inicié en poblados mi profesión aliviando a criaturas nobles de expresión, como hospital un viejo corral de tablones y la paja seca como mesa de operaciones. Pasaron los años y de las pequeñas especies me enamoré, regresando al posgrado con mis cuatro retoños en formación, recompensándome la vida con tres hijas dentro de mi profesión. Desde entonces, perros y gatos han pasado por generaciones, siendo mi mayor satisfacción sonreír cuando sanan, dentro de esta bella ocupación.

Qué temprano se me hizo tarde y qué rápido se fueron los años; cuando menos acordé, pintaba canas, susurrándome el espejo. Los veterinarios no solamente participamos en el milagro de la vida al ayudar a ver la luz por primera vez a las crías ansiosas de nacer, también convivimos con la muerte; sabemos que es definitiva, pero no siempre desagradable, pues es nuestra noble misión quitar el sufrimiento al paciente con enfermedades terminales.

Una de las mayores satisfacciones es el agradecimiento de los dueños de nuestros pacientes al restablecer su salud, aunque los agradecidos somos nosotros por la confianza y preferencia con que nos distinguieron. A mi edad no hay mejor privilegio que una conciencia tranquila al haber trabajado con ética en nuestra labor; nos da el placer de caminar con la frente en alto, con algunas arrugas más en el rostro y apoyados en un bastón, lo cual será la mayor recompensa de estar aún presentes disfrutando de lo que realizamos.

Mientras el Señor lo permita, después de cinco décadas seguiremos dedicados a la atención de nuestros pacientes de ladridos y maullidos, y si me llaman a cuentas, me iré con una sonrisa de haber cumplido mis metas, habiendo sido la perseverancia mi mayor fragancia en los aromas de mi profesión. Qué importan los años que tengo, lo que vale es cómo me siento; tengo los años que necesito para decir a la vida: ¡Vida, estamos en paz!

pequenas_especies@hotmail.com.

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