El pueblo manda es una retórica que se ha pronunciado en todos los continentes bajo etapas de diferentes tonalidades que ha ocultado la verdadera dimensión de quien la invoca. Su utilización ha sido un imán para para lograr el continuismo del poder y la manipulación.
Para Kant, el hombre ha enfrentado dos problemas fundamentales: las maniobras del Estado con mayor énfasis en la llamada etapa moderna y el de su forma de pensar y obedecer que toca necesariamente lo moral, según las teorías psicológicas del desarrollo humano.
El ideal por la naturaleza misma del ser se proyecta a la obediencia, sin embargo, toma rutas diferentes frente a la amenaza del castigo y se bifurca a la violencia sin sentido. En México se vuelve a invocar ésta metáfora como desafío social para la defensa de la soberanía y a los señalamientos de los Estados Unidos, por diversas circunstancias que involucran serios problemas. El gobierno debe darles solución sea quien sea el responsable, como el retiro de la visa a una lista de políticos y funcionarios en activo. El último y más mediático, Andy López Beltrán, hijo del poderoso ex presidente Andrés Manuel López Obrador.
Convocar a defender, con un llamado de esta magnitud, requiere ser razonado y pone en evidencia divisiones dentro del partido en el poder y fallas alarmantes. Enfrentar al Presidente Trump frente a lo que considera que pone en riesgo la seguridad de su país y no necesita dar explicaciones, según, lo han manifestado sus asesores.
El pueblo sabio se polariza en México. Decía Bernardino de Sahagún, que el verdadero sabio analiza, se informa y educa, para no poner en riesgo su integridad a la hora de tomar decisiones. No hay intención, desde mi análisis, de criticar al vacío, pero hay una sensibilidad propia al aceptar la verdad y no convertir en tabú la circunstancias poderosas y defensas ideológicas que ya conoce el gobierno de Estados Unidos. La Geopolítica de Trump ya no es fácil de enfrentar, hay otras prioridades que deben considerarse y que no se han abordado con auténtica valoración, por ejemplo, el Tratado de Libre Comercio, las nuevas tecnologías, los cambios financieros o los proyectos de educación con distintos enfoques.
El Presidente Trump envió hace tiempo una carta a Claudia Sheinbaum, donde hacía un reclamo por no hacer lo suficiente para combatir a la delincuencia y no detener a varios políticos señalados por sus asesores de que gozaban de impunidad.
El comercio exterior debería de estar en la agenda diaria porque hoy enfrenta cambios que van a afectar a todo consumidor individual, es, lo que varios economistas han llamado, la nueva teoría de la realidad. De la inteligencia y capacidad del gobierno dependerá cómo se abordará éste reto y quienes podrán beneficiarse de su continuidad.
Nuevas presiones, leyes y valores inéditos, están presentes en cada operación económica. El Tratado de Libre Comercio debe ocupar las mañaneras e invitar a expertos en cada subtema. Trump lo ha dejado claro: "ellos nos necesitan", refiriéndose a México y Canadá, además, declaró a la prensa: "yo prefiero no continuar". Retomando las teorías de Freud, existe más actuación personal de liderazgo, que política y social.
Estamos frente a circunstancias de ordenar y ofrecer otras alternativas por parte del gobierno. El hilo conductor de la convocatoria se inclina más por lo ideológico y lo político, los recursos pueden agotarse y el manejo fiscal, ser mucho más estricto.
La salud, vivienda, pensiones, becas y educación, así como programas sociales, necesitan finanzas sanas, algo de lo cual no se informa con exactitud. Ya no existen las instituciones que lo avalen, ese es el dilema para las futuras generaciones. Cito a Lamarck: la naturaleza pone el ejemplo de la transformación, nos obliga a esperar sus cambios con la mejor de las intenciones, de aprovechar los tiempos y sumarnos cuidando el entorno que nos rodea y que nos ha obligado a obedecerla, para mejorar y dar continuidad a la vida del hombre en la tierra.