Persisten presiones inflacionarias en México: Subgobernador del Banco de México
El Subgobernador del Banco de México, Jonathan Heath Constable, señaló que la inflación en el país todavía encara retos importantes antes de converger al objetivo permanente de 3% fijado por la autoridad monetaria, debido a la resistencia que muestran algunos precios, particularmente en el sector de servicios de alimentos.
De acuerdo con el especialista, durante 2025 prácticamente no se observaron avances en la reducción del índice inflacionario, ya que los niveles registrados al inicio del año se mantuvieron similares al cierre del mismo. Incluso, la inflación subyacente, que excluye productos de alta volatilidad y refleja la tendencia de fondo, presentó aumentos. Sin embargo, al arranque de 2026 comenzó a notarse una ligera desaceleración, con una tasa de 3.5% en la primera quincena de enero.
Heath explicó que existen elementos que podrían favorecer una moderación gradual a lo largo del año; sin embargo, persisten factores que impiden un descenso más acelerado. En este contexto, aseguró que la política monetaria seguirá orientada a conducir la inflación hacia la meta de 3%, un objetivo que podría alcanzarse hacia mediados del próximo año si las condiciones evolucionan conforme a lo previsto.
Uno de los focos de presión más relevantes se encuentra en los alimentos preparados, como los que se consumen en restaurantes, fondas y taquerías, cuyos precios mantienen incrementos anuales superiores al 8%, muy por encima del rango deseado. Este comportamiento responde, entre otros aspectos, al impacto acumulado de los aumentos al salario mínimo registrados en los últimos años.
El Subgobernador reconoció que dichos incrementos han fortalecido el poder adquisitivo de millones de trabajadores, en especial de quienes perciben menores ingresos. Sin embargo, advirtió que también generan efectos indirectos, al elevar los costos laborales de pequeños establecimientos, lo que eventualmente se refleja en mayores precios para el consumidor final.
Destacó que la proporción de trabajadores que ganan hasta un salario mínimo ha crecido de forma considerable: mientras en 2008 y 2009 representaban menos del 12% de la población ocupada, actualmente alcanzan el 42.5%. Esto implica que cada ajuste salarial tiene hoy un efecto más amplio sobre la estructura de costos y la dinámica económica.
En el caso de micro y pequeñas empresas, añadió, el aumento en los costos laborales puede limitar la contratación de personal o incentivar la informalidad. Además, conforme el salario mínimo se aproxima al salario promedio, se reducen los márgenes de ajuste dentro del mercado laboral.
Pese a ello, Heath subrayó que la política de recuperación salarial ha permitido que sectores históricamente rezagados amplíen su capacidad de consumo y accedan a bienes y servicios antes inaccesibles.
Finalmente, consideró que los futuros incrementos deberán evaluarse con cautela para evitar presiones inflacionarias adicionales. Aunque la ley establece que el salario mínimo debe ajustarse al menos en línea con la inflación, enfatizó la necesidad de ponderar el entorno económico y los efectos acumulados, a fin de preservar el equilibrio entre la mejora del ingreso real y la estabilidad de precios.