El sonorense visitó El Siglo de Torreón. (El Siglo de Torreón/ Azul Contreras)
Ser famoso es una condición que muchas personas buscan en la industria musical. El psicólogo humanista Scott Barry Kaufman señaló en un artículo publicado en Scientific American que hace 14 años “un estudio reveló que el deseo de fama por el mero hecho de ser famoso era la meta futura más popular entre un grupo de niños de 10 a 12 años”. Citando a John Maltby describió que la fama te ofrece un “estilo de vida de las celebridades”, “motivación”, entre otras razones que te hacen querer tenerla.
No obstante, hay artistas cuyo objetivo no es ser famoso, sino acompañar con sus creaciones la vida de quienes los rodean. Tal es el caso de Plazencia, un joven cantautor originario del estado de Sonora que ha ayudado a familiares y amigos a hacer catarsis de su dolor escribiéndoles canciones.

Motivado por hacer llegar su música a más personas que lo necesiten, Plazencia emprendió una gira de medios que lo hizo dejar Hermosillo por primera vez para recorrer ciudades como Monterrey, Tijuana, Ensenada y Mexicali. La Laguna no podría faltar en su itinerario de viaje y el pasado miércoles 30 de septiembre visitó las instalaciones de El Siglo de Torreón: “Nunca había salido de Sonora”, dijo. Aduló la calidez de los laguneros y confesó que el clima de esta región y el de Ensenada ha sido su favorito.

Hoy en día promueve el “regional alternativo”, una adaptación del regional mexicano con influencias del pop. Esta sinergia no nació de la noche a la mañana, más bien fue forjándose en él gracias a su núcleo familiar.
“Yo me críe con música, en mundos muy distintos”, compartió.
Especificó que por un lado tenía la influencia de su papá con la música mexicana con Juan Gabriel, Vicente Fernández y Javier Solís y del lado opuesto estaban los gustos de su mamá, enfocados con el pop-rock con artistas como Camila, Reik y Enanitos Verdes.
Inconscientemente, dijo, lo anterior lo ayudó a formar una identidad musical que empezó a pulir a los 11 años, cuando aprendió a tocar un instrumento. Cinco años después, a los 16, un amor adolescente de dos semanas lo motivó a escribir una canción. Sin tener una guía o un proceso establecido de composición, tomó su guitarra y simplemente dejó que las cosas fluyeran. “Puedo plasmar lo que siento”, fue su pensamiento en ese momento. Cumpliendo 17, decidió tomarse “las cosas en serio” y consideró a Ed Maverick su principal influencia.
Es así como Javier le dio forma a su proyecto, pero descubrió que al buscar en Google el nombre de “Javier Plascencia” salía un chef de Tijuana, por lo que hace un año se renovó y se bautizó solo como “Plazencia”. Con esta renovación llegó su EP Saudalma, el cual cuenta con seis canciones cuyo significado explicó a este diario.
“La palabra Saudalma no existe. Cuando estaba haciendo el EP, quería darle un concepto muy nostálgico, pero no le encontraba un nombre; entonces me puse a buscar hasta que di con la palabra ‘saudade’, que es portugués y significa extrañar, añorar, y esa palabra decidí fusionarla con alma”. Es así como acuñó el término que significa “estar esperando algo que no sabes que nunca va a llegar”.
En Saudalma figuran canciones como ‘Mi 100 y ‘CUÁNTO TE CUESTA?’ las cuales se las compuso a su cuñado. ‘Milcuritas’ y ‘NO + FLORES’ son para uno de sus amigos que perdió a su padre; cada una cuenta una versión: la de la persona que deja este plano terrenal y la de quien se queda.
‘NADA QUE VER’ la realizó en un live de TikTok ayudado por sus seguidores.
Es así como en cada historia que llega a él ve una oportunidad para crear música.
Plazencia no busca ser reconocido solo por alguien que “hace canciones chidas”.
“Yo quiero dejar una huella, quiero que pasen 20, 30 o 40 años, que me haya retirado o que haya muerto y que la gente me recuerde como el artista que cambió mentalidades y ayudó a sanar personas con su música, más que solo como un cantante”.