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Poder teopixqui en Tlaxcala

Xicoténcatl el Joven sigue combatiendo a los conquistadores. Los religiosos tlaxcaltecas y los otros principales lo denuncian por no acatar la determinación de paz ni atender a los extranjeros como amigos.

Poder teopixqui en Tlaxcala

Poder teopixqui en Tlaxcala

SAUL ROSALES

El 13 de agosto de hace 701 años (1325), se funda México-Tenochtitlan, que caería ante los conquistadores a pesar de los consejos del poder teopixqui, poder religioso, en la capital mexica y en Tlaxcala. Antes, a principios de septiembre de 1519, las huestes de Hernán Cortés se internan en las inmediaciones de Tlaxcala con la intención de pasar hacia la capital tenochca-tlatelolca.

Los ejércitos forasteros se acuartelan en los suburbios y en los campos se enfrentan con guerreros tlaxcaltecas capitaneados por Xicoténcatl el Joven. Bernal Díaz del Castillo, en su Historia verdadera de la conquista de la Nueva España, narra un combate. Los hombres de Xicoténcatl, escribe, “con qué braveza se juntaban con nosotros”. Sin embargo, el guerrero combate sin la participación de otros capitanes, con quienes tuvo diferencias. Debió replegarse y, narra Bernal, “no se podían tener ya de cansados”. Al otro día Cortés manda a Tlaxcala emisarios con mensaje de paz.

Los caciques convocan a los teopixqui (sacerdotes), entre otros señores principales, para consultarlos. De esa manera empieza a conocerse el papel de los oficiantes religiosos autóctonos en el mundo náhuatl. Por la presencia invasora se efectúa el consejo de viejos, teopixqui, adivinos y hechiceros. Concluyen que los extranjeros no son dioses y, dice Bernal: “Y lo peor de todo que les dijeron sus papas [sacerdotes] y adivinos fue que de día no podíamos ser vencidos, sino de noche […]”.

Finalmente, teopixqui y adivinos aconsejan la paz con los extranjeros. En palabras del libro de Bernal: “Ya nuestros tacalnaguas y adivinos y papas nos han dicho lo que sienten de las personas de estos teules […]”. Así como ven que no son dioses (teules), los tlaxcaltecas ven que pueden ser sus aliados contra los tenochcas. “Mostrémosles amor y paz”, dice Bernal que dijeron los caciques, entre ellos Xicoténcatl el Viejo.

Sin obedecer el consejo de paz de los teopixqui, Xicoténcatl el Joven sigue combatiendo a los conquistadores. Los religiosos tlaxcaltecas y los otros principales lo denuncian por no acatar la determinación de paz ni atender a los extranjeros como amigos.

Finalmente, la relación filial domina y el hijo se somete al padre. Una delegación de tlatoanis se presenta en el campamento de los conquistadores, van a disculparse por haberlos atacado y los invitan a la ciudad; además, ofrecen mantenerlos y servirlos.

Xicoténcatl el Joven, de parte de su padre y de todos los caciques, solicita la paz a Cortés y le dice que lo aguardan en la ciudad de Tlaxcala donde “estaban todos los caciques y viejos y papas” esperándolos “con mucho regocijo”. Los conquistadores entraron a Tlaxcala el 23 de septiembre de 1519.

Como nota de pie de página fuera de lugar, apunto que es en Tlaxcala donde Bernal precisa el término malinche. Escribe: “[…] en todos los pueblos por donde pasamos y en otros donde tenían noticia de nosotros, llamaban a Cortés Malinche, y así lo nombraré de aquí adelante, Malinche […] y no le nombraré Cortés sino en parte que convenga. Y la causa de haberle puesto este nombre es que como Marina nuestra lengua, estaba siempre en su compañía […] por esta causa le llamaban a Cortés el capitán de Marina y para más breve le llamaron Malinche”.

Ya instalados los conquistadores en la ciudad de Tlaxcala, se evidencia en los tlaxcaltecas el poder de los teopixqui. Allí Cortés recupera su papel de misionero católico; les dice a sus anfitriones que dejen sus ídolos y acepten a Dios y a la Virgen. Los caciques responden que aceptan a Dios y a la Virgen, pero no dejarán a sus teules, sus dioses, sus ídolos, sus divinidades, porque “qué dirán todos nuestros papas”. El “qué dirán” de los teopixqui sería la justificación de mayor peso. Tal era el poder de los religiosos nahuas.

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Escrito en: Saúl Rosales México Tenochtitlan

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