Poesía y derechos culturales, el paso de Yelitza Ruiz por Torreón genera reflexiones
El desierto la abrazó. Le mostró sus paisajes, su gente, sus tolvaneras. Por ese relieve fue que Yelitza Ruiz (Iguala, 1986) anduvo y conversó con la historia de la región. El verso, la metáfora, el diálogo ante una realidad con la que ha empatizado. Entre las experiencias que la poeta y abogada llevó de regreso en su maleta, sin duda se enmarca una anécdota que más adelante podrá materializarse en acciones y alianzas junto a otros gestores laguneros.
Fue La Libre, espacio que ha abogado por visibilizar el arte independiente de La Laguna, quien invitó a Yelitza Ruiz a impartir gratuitamente el conversatorio ‘Poesía en medio de la vorágine’ y el taller ‘Arboleda de Derechos Culturales: un acercamiento al tejido comunitario’ en Torreón. Los eventos se efectuaron las noches del 26 y 27 de marzo, respectivamente, en las instalaciones de Casa Juárez, donde Ruiz fue acompañada en todo momento por los gestores culturales Antonio Castañeda y Germán Cravioto, representantes de La Libre.
En el primer evento, Ruiz se embarcó en el oficio poético y reflexionó sobre la función de este género literario en otras áreas de la vida cotidiana, de la función pública y de la participación política. Autora de libros como Coyote (UANL, 2023), Legua materna (UNAM, 2021) o la Variación de la escama (FCE, 2025), Yelitza Ruiz agradeció a los presentes el tiempo para hablar sobre el poema y lanzó una pregunta: “¿De qué se trata cuando hablamos de poesía?”.
La poeta ha renunciado al grado de solemnidad cuando habla de poesía. No le interesan los ornamentos ni las frases rebuscadas, tampoco le entusiasma envolver con esa aura de género inalcanzable al oficio de trasladar imágenes a palabras por medio del verso. Por eso celebró la intimidad del encuentro con los laguneros, acudió a las ideas de San Juan de la Cruz y afirmó que la reunión de dos o tres personas para hablar de la poesía es en sí misma una homilía.
Otra de sus ideas es que el sistema capitalista todavía no ha sido capaz de comprar la poesía, ni siquiera de ponerle precio, pues esta alimenta y crea entornos que no son tangibles.
“Y ahí crece una de las posibilidades más grandes y es por ello que ha sido atemporal todo el tiempo, porque todos esos sistemas políticos han sido incapaces de ponerle precio. Y no hablamos desde una dignidad neoliberal, sino desde una realidad palpable”.
Yelitza Ruiz explicó que cuando una comunidad se sienta a hablar a partir del hallazgo del poema, es importante considerar desde qué perspectiva se visualizará: quién escribe y desde dónde se escribe. La voz de los poetas ha sido un grito resonante en conflictos bélicos y sociales, donde el verso atrincherado se ha armado de valentía para denunciar cualquier abuso.
“Conocemos las fauces de los golpes de estado a través de la literatura. Y quiero hablar de dos casos muy específicos: de la dictadura uruguaya con Cristina Peri Rossi, pero también de lo que sucedía después del asesinato de Federico García Lorca en la dictadura franquista en España. Y pasa mucho en México con lo que sucedió en el movimiento del ‘68 y esta discrepancia que hubo entre una Rosario Castellanos, una Elena Garro”.
En este tenor de manifestar una voz poética activa, un día después, en el taller sobre derechos culturales, Yelitza Ruiz planteó a la asistencia la necesidad de tomar acciones para incidir en el presupuesto de Coahuila y lograr que se cuente con un techo financiero para el apoyo de los proyectos culturales independientes.
“El derecho a la cultura unifica a partir de las diferencias”.
FOTO: Enrique Castruita
