¿Por qué el versículo que leyó Donald Trump genera tanta polémica?
En medio de un entorno donde la religión y la política mantienen una relación cada vez más visible en Estados Unidos, la participación de Donald Trump en un maratón de lectura bíblica volvió a colocar en debate un pasaje con fuerte carga simbólica. El expresidente eligió leer un fragmento del Segundo Libro de Crónicas, un texto que ha sido utilizado durante décadas por sectores que sostienen que el país fue concebido como una nación cristiana.
El versículo seleccionado —Crónicas 7:14— es uno de los más citados en este contexto:“Si se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos; entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra”.
La lectura formó parte del evento “America Reads the Bible”, una iniciativa en la que cientos de participantes leen la Biblia completa durante una semana. Aunque la mayoría de las intervenciones se realizan en el Museo de la Biblia en Washington, Trump participó mediante un video grabado desde el Despacho Oval.

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Este pasaje ha sido recurrente en actos vinculados al Día Nacional de Oración, establecido oficialmente en el primer jueves de mayo desde la década de 1980. Su uso se ha extendido en ceremonias religiosas, eventos políticos e incluso momentos de tensión nacional. Uno de los episodios más recientes ocurrió durante el asalto al Capitolio del 6 de enero de 2021, cuando fue citado públicamente ante simpatizantes del propio Trump.
El origen del texto se remonta al reinado del rey Salomón, hace aproximadamente 3,000 años, durante la consagración del primer templo en Jerusalén. En ese contexto, el pasaje representa una promesa divina de restauración tras el arrepentimiento del pueblo.
Sin embargo, su uso contemporáneo ha generado cuestionamientos. Brian Kaylor, pastor bautista y analista de temas religiosos, señaló que el versículo ha sido adoptado por corrientes del nacionalismo cristiano y utilizado con fines políticos. “Este versículo no trata sobre Estados Unidos”, afirmó, al considerar que se trata de una promesa específica en un momento histórico concreto.
A pesar de estas críticas, la cita ha sido retomada por figuras políticas a lo largo del tiempo, como Dwight D. Eisenhower en 1953 y Ronald Reagan en 1984. En la actualidad, continúa presente en discursos, eventos religiosos y espacios donde convergen la fe y la vida pública.