Tolvaneras en La Laguna (EL SIGLO DE TORREÓN)
Ayer domingo, el clima de La Laguna volvió a “engañar” a sus habitantes: aunque las nubes parecían anunciar una gran tormenta, en lugar de lluvia llegó la típica tormenta de tierra conocida como tolvanera.
En la región, las tolvaneras son más que un fenómeno climatológico. Se han convertido en parte de la identidad local, al grado de contar con un monumento sobre una de las principales vías vehiculares de la ciudad de Torreón.
Estas tormentas de tierra también llaman la atención de visitantes, ya que no se presentan de forma habitual en todos los estados del país.

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¿Qué originan las tolvaneras?
Las tolvaneras que se presentan en La Laguna son resultado de la combinación entre las condiciones atmosféricas de la región y las características de su suelo. Uno de los principales factores ocurre cuando una masa de aire frío avanza y choca de manera repentina con el aire caliente y seco que permanece sobre la zona.
Debido a que el aire frío es más denso, este se desplaza por debajo de la masa de aire cálido, generando inestabilidad en la atmósfera. Este cambio puede provocar ráfagas de viento de gran velocidad, capaces de movilizar el polvo que permanece acumulado en la superficie.

A esto se suma el carácter semiárido de La Laguna, donde los periodos de sequía y la presencia de superficies con poca vegetación pueden dejar grandes extensiones de suelo seco y suelto. Cuando la tierra carece de suficiente cobertura vegetal que ayude a mantenerla fija, queda más expuesta a la acción del viento y a la erosión eólica.

La geografía también influye en la 'lluvia lagunera'
La propia geografía de la región también favorece este fenómeno. Al tratarse de una zona predominantemente llana y con pocas barreras naturales capaces de frenar las corrientes de aire, los vientos pueden desplazarse con mayor facilidad y extenderse por amplias superficies.
Cuando estas condiciones coinciden, las ráfagas actúan sobre el terreno y levantan partículas de polvo y arena, formando las características nubes que acompañan a las tolvaneras. Por ello, el fenómeno no depende únicamente de que haya viento fuerte, sino de la combinación entre una atmósfera inestable, el suelo expuesto y las condiciones geográficas de La Laguna.

En cuestión de minutos, una corriente de aire puede levantar grandes cantidades de material del suelo y reducir considerablemente la visibilidad, además de transportar polvo hacia otras zonas de la región.
E.G.