Primaria Antonio de Juambelz y Bracho celebra el Día de Muertos con altar para el fundador de El Siglo de Torreón
La Escuela Primaria Antonio de Juambelz y Bracho celebra el Día de Muertos con altares y actividades conmemorativas en las que participa activamente su comunidad escolar.
Con una matrícula de más de 400 alumnos en el turno matutino, el plantel promueve la preservación de las tradiciones mexicanas y el conocimiento sobre el origen de su nombre.
Las calaveritas, las flores de cempasúchil y las niñas vestidas de catrinas que juegan en los espacios deportivos forman parte del ambiente que se percibe apenas al entrar al edificio. Para la ocasión, las maestras también se vistieron de catrinas.
Las maestras que organizan el altar en honor a Don Antonio de Juambelz y Bracho son María Irma Marín García, docente de tercer año sección A, y Yolanda Rodríguez Guzmán, docente de quinto año sección A, quienes fungen como coordinadoras generales de esta festividad dentro de la institución.
Organización de la festividad
De acuerdo con las organizadoras, la planeación de estas actividades surge desde el inicio del ciclo escolar a través del Consejo Técnico y cuenta con el respaldo de profesores, alumnos y de la Dirección de la escuela, a cargo del profesor Omar Robles.
El director da a conocer el calendario del semestre y, mediante un sorteo, se asignan las comisiones para la elaboración del altar.
"Nosotros somos nada más las coordinadoras, aquí es un equipo de trabajo donde todos, todos, todos participan y ponen su granito de arena para poder llevar a cabo esta actividad que es una tradición mexicana y que nosotros como maestros tenemos que seguir inculcando y rescatando este tipo de tradiciones", dijo la maestra María Irma Marín.
Preservar las costumbres mexicanas
Las docentes explicaron que la festividad busca preservar las costumbres muy mexicanas por encima de otras influencias extranjeras como el Halloween.
Para lograrlo, señaló la maestra Yolanda Rodríguez, los alumnos reciben explicaciones detalladas en sus salones de clases, acompañadas de proyecciones de videos informativos y la realización de manualidades acordes a la fecha, tales como máscaras, catrinas, catrines y calaveritas literarias.
"Van entrando por grupos y se les explica a los alumnos el significado que tiene cada elemento del altar", dice Yolanda.
El altar para Don Antonio de Juambelz y Bracho se coloca en la biblioteca de la escuela que lleva su nombre, ubicada sobre la avenida Allende, en la colonia Villa California de Torreón, Coahuila.
Las maestras resaltaron que estas acciones fortalecen el sentido de pertenencia e identidad en los menores, quienes disfrutan de disfrazarse, participar en los desfiles internos organizados en las canchas de la escuela y compartir posteriormente las experiencias vividas en sus hogares durante estas fechas conmemorativas.
Vínculo con las familias y origen del plantel
El director de la escuela, Omar Robles, destacó que estas acciones buscan estrechar los lazos con los padres de familia.
"Que sigan viendo cómo trabajamos dentro de la escuela, que sigan teniendo la confianza y que sigan teniendo la seguridad de que lo que se hace dentro de la escuela es algo siempre con el afán de de estar al tanto de los niños y que ellos también trabajen en conjunto".
El profesor Robles indicó que estas acciones también buscan que los menores reconozcan el origen de su plantel.
"Que los niños sepan, porque luego muchas de las veces saben en qué escuela están, pero no saben de dónde de dónde viene el nombre de la escuela", expuso, y destacó que el funcionamiento de la institución depende de un esfuerzo colectivo.

¿Quién fue Don Antonio de Juambelz y Bracho?
Don Antonio de Juambelz y Bracho, figura clave del periodismo en México por su objetividad y arraigado compromiso social, nació el 21 de noviembre de 1892 en Durango, fundó El Siglo de Torreón y vivió más de un siglo.
Realizó sus primeros estudios entre su ciudad natal, Guadalajara y la Ciudad de México, donde cursó la preparatoria en el Instituto Científico de México y comenzó la carrera de Agronomía en San Jacinto. Posteriormente ingresó a la Escuela Libre de Derecho, aunque no llegó a titularse en leyes.
Su andar profesional lo llevó a Chihuahua, donde trabajó vendiendo durmientes para ferrocarril mientras redactaba crónicas teatrales. En 1919 ingresó como reportero en El Heraldo, diario que desapareció tras la rebelión de Agua Prieta. Tras un breve paso por Los Ángeles en una empresa de exportaciones, regresó a México para colaborar en la fundación del periódico Coahuila en Saltillo.
En 1921 se trasladó a Torreón y el 28 de febrero de 1922 cofundó El Siglo junto con Joaquín Moreno, desempeñándose como subgerente y jefe de Redacción. Para finales de 1926 asumió la Dirección General y Gerencia, y en 1927 rebautizó la publicación como El Siglo de Torreón para darle identidad a la pujante urbe. En 1933 adquirió la totalidad de las acciones de la empresa periodística.
Desde El Siglo de Torreón, Don Antonio impulsó el desarrollo de la Comarca Lagunera, defendiendo las causas comunitarias y promoviendo el auge del algodón, conocido como el "oro blanco". Creó el tecolote como símbolo del periódico bajo el lema: "Mientras otros duermen; El Siglo vigila para informarle". Asimismo, en 1934 cofundó la Asociación de Editores de los Estados y, hacia el final de su vida, concretó la creación de El Siglo de Durango.
Su trayectoria lo hizo acreedor a distinguidos reconocimientos, entre ellos el Premio Nacional de Periodismo en 1976 y 1992, la presea "Editor Emérito" en 1981 y la Presea Francisco Zarco en 1988. Falleció el 23 de junio de 1993 en Torreón, dejando un legado imborrable en el periodismo independiente.