El equinoccio marca el inicio de la primavera y el otoño, mientras que el solsticio da comienzo al verano y al invierno, fenómenos clave en el calendario astronómico/ Especial
Con la llegada de la primavera en marzo de 2026, millones de personas escuchan hablar del equinoccio. Sin embargo, este fenómeno suele confundirse con el solsticio, otro evento astronómico que también marca el inicio de estaciones. Ambos ocurren dos veces al año y tienen un papel fundamental en el calendario astronómico, pero sus características son distintas.
Qué es el equinoccio
De acuerdo con la NASA, el equinoccio sucede cuando el Sol cruza el ecuador celeste en su camino hacia el norte o hacia el sur. En ese momento, la inclinación del eje de la Tierra no apunta hacia el Sol ni se aleja de él, sino que queda de lado.
Este fenómeno ocurre dos veces al año: en marzo y septiembre. En el hemisferio norte, el equinoccio de marzo marca el inicio de la primavera, mientras que el de septiembre da comienzo al otoño. En el hemisferio sur ocurre lo contrario: marzo inicia el otoño y septiembre la primavera.
Durante el equinoccio, el día y la noche tienen prácticamente la misma duración. De ahí proviene su nombre, derivado del latín aequinoctium, que significa “noche igual”.

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Qué es el solsticio
El solsticio, en cambio, ocurre cuando el eje de la Tierra se inclina directamente hacia el Sol. Este fenómeno también sucede dos veces al año: en junio y en diciembre.
En el hemisferio norte, el solsticio de junio marca el inicio del verano y el de diciembre el comienzo del invierno. En el hemisferio sur ocurre al revés: junio da inicio al invierno y diciembre al verano.
Durante el solsticio, la duración del día y la noche alcanza sus extremos: en verano se registra el día más largo del año, mientras que en invierno se vive la noche más extensa.
Diferencias clave entre equinoccio y solsticio
La diferencia fundamental entre ambos fenómenos radica en la posición de la Tierra respecto al Sol y en las estaciones que generan:
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Equinoccio: ocurre en marzo y septiembre, cuando el día y la noche duran casi lo mismo. Marca el inicio de primavera y otoño.
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Solsticio: ocurre en junio y diciembre, cuando el día o la noche alcanzan su mayor duración. Marca el inicio de verano e invierno.
Ambos fenómenos son consecuencia de la inclinación del eje terrestre, que se encuentra desviado unos 23.5 grados. Se cree que esta inclinación se originó hace millones de años, cuando un objeto de gran tamaño impactó contra la Tierra y modificó su eje.

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Los equinoccios y solsticios han sido observados y celebrados por distintas culturas a lo largo de la historia. Civilizaciones como los mayas, los egipcios y los celtas construyeron templos y monumentos alineados con el Sol para marcar estos momentos del año.
La primavera de 2026 estará marcada por el equinoccio de marzo, un fenómeno que equilibra la duración del día y la noche. En contraste, los solsticios representan los extremos de luz y oscuridad en el año.
Ambos eventos astronómicos son recordatorios de la relación constante entre la Tierra y el Sol, y de cómo esa interacción determina el ritmo de las estaciones en los hemisferios del planeta.