Producción agrícola crece, pero costos y precios bajos asfixian al campo en La Laguna
La ampliación de la producción agrícola este año la Comarca Lagunera ha significado un respiro económico para los productores, con toneladas adicionales que se suman a la oferta regional.
Sin embargo, el oxígeno que representa este incremento convive con los altos costos de operación y la caída en los precios de los forrajes siguen debilitando la rentabilidad del sector primario.
Jesús Héctor López Morales, titular de la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Desarrollo Rural del gobierno de Durango, explicó que recientemente se logró una ampliación de 3 mil toneladas adicionales, que se comercializaron a 27 pesos por unidad, muy por encima de los 16 pesos que se temía como precio de referencia.
“Esto ayuda mucho a la economía, más ahora que los productores inician la preparación del terreno para el próximo ciclo agrícola. Con esos recursos podrán solventar parte de los gastos que requieren”, señaló.

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Valdés destacó que estas alternativas de conexión consolidan la proyección nacional e internacional de Torreón y de CoahuilaEl funcionario reconoció que la agricultura y la ganadería enfrentan una problemática constante en cuanto a los gastos de operación. El precio de la tonelada de fertilizante, la electricidad y el diésel se han elevado de manera considerable, lo que “acaba económicamente” con los productores y dificulta que puedan sostener sus actividades.
A ello se suma la caída en los precios de los forrajes, que en La Laguna solían ser un bastión de comercialización. Hoy, los productores de leche con ganado estabulado han tenido que modificar las dietas de sus animales, sustituyendo parte del silo por alimentos balanceados, en un intento por enfrentar la escasez y el encarecimiento de insumos.
Ante este panorama, la reconversión productiva aparece como una alternativa necesaria, aunque compleja. López Morales subrayó que romper con las tradiciones de cultivo heredadas de generaciones es difícil, pero indispensable para mejorar la comercialización y diversificar la oferta.
“Estamos acostumbrados a lo tradicional, a lo que siempre sembramos. Pero bajar la superficie de un mismo cultivo ayuda a que se pueda vender mejor. Como gobierno tenemos toda la disponibilidad de trabajar en conjunto con quienes quieran impulsar proyectos de diferentes cultivos”, afirmó.
El caso del frijol negro es ilustrativo, pues pese a que se recomendó su siembra por tener mejor precio en el mercado, la importación masiva del mismo grano provocó una caída en su valor local. Para el secretario, la clave está en escuchar a los productores, que a través de la experiencia y la observación de otros estados pueden identificar qué cultivos tienen mayor viabilidad.