Profepa inicia 2026 con inspecciones para eliminar los bifenilos policlorados
La Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) arrancó el 2026 con la misión de vigilar el retiro y la destrucción ambientalmente adecuada de los bifenilos policlorados (BPC), compuestos tóxicos que durante décadas se utilizaron en equipos eléctricos y que hoy representan un riesgo para la salud y el medio ambiente.
Las visitas de inspección que comienzan este año buscan confirmar que los transformadores eléctricos estén libres de BPC. En caso de detectarse incumplimientos, la Procuraduría impondrá sanciones y medidas correctivas para garantizar que estas sustancias sean manejadas y eliminadas de manera segura.
Las inspecciones que comenzarán en 2026 también les preparan para cumplir con el plazo de 2028 establecido en el Convenio de Estocolmo.
La eliminación de los BPC forma parte de los compromisos de México en el marco de la Convención de Estocolmo, que regula contaminantes orgánicos persistentes a nivel global. En el ámbito nacional, estas acciones se alinean con la Norma Oficial Mexicana NOM-133-SEMARNAT-2015, que establece límites y procedimientos para el manejo de estas sustancias.
La estrategia de Profepa da continuidad al Proyecto Manejo y Destrucción Ambientalmente Adecuados de Bifenilos Policlorados en México, implementado entre 2019 y 2025 con apoyo del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat). Durante esa etapa se capacitó a más de 400 inspectores, se entregaron 1,800 kits de identificación de BPC, se realizaron 685 visitas técnicas y se muestrearon más de 1,200 transformadores, lo que permitió identificar equipos que superaban los límites permitidos.
La presencia de BPC en equipos eléctricos representa un riesgo silencioso pero significativo. Estos compuestos, altamente tóxicos y persistentes, pueden afectar la salud humana al provocar daños en el sistema nervioso, el hígado y el sistema inmunológico, además de contaminar suelos y cuerpos de agua.
Garantizar que las empresas sustituyan sus equipos contaminados significa proteger a las comunidades cercanas a instalaciones industriales, donde la exposición a estas sustancias puede ser mayor. Asimismo, se busca prevenir que residuos peligrosos terminen en vertederos o sean manejados de forma inadecuada, lo que agravaría la contaminación ambiental.
La etapa preventiva del proyecto permitió sensibilizar a las empresas sobre sus obligaciones y los riesgos asociados al uso de BPC. Ahora, con el inicio de las inspecciones, el reto es asegurar que las compañías cumplan con la normatividad y sustituyan sus equipos por alternativas seguras.