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YAMIL DARWICH

Entramos en el cuarto festejo escalonado de mayo: el Día del Maestro, que de inicio representa un error descriptivo al referirse a los profesores en general. Recuerde que maestro define un grado académico de estudios, aunque por uso y costumbre nos referimos de ambas formas a quienes trabajan enseñando.

Profesor, según la Academia de la Lengua, es definido como "persona que enseña una ciencia, arte u oficio o que tiene título para hacerlo". Esta definición no resulta muy diferente de la que corresponde, en el mismo lexicón, a maestro: "persona que ejerce o enseña una ciencia o arte".

Sus etimologías también lo señalan proveniente del latín, como "profesor, professoris, que significa el que declara en público o experto en un arte o ciencia. Se deriva del verbo latino profiteri: declarar/confesar abiertamente, compuesto por el prefijo pro: hacia adelante, a la vista, y fateri: admitir, confesar.

Así pues, profesor es el que profesa, está a favor y que va hacia delante -refiriéndose a la enseñanza-; el cumple una de las acciones más nobles en las sociedades humanas. Hay otras que, además de fundamentales, son consideradas de las primeras en ejercerse: la de curar -medicina- y la de defender al desprotegido -abogado-.

Sigamos sentado bases, con definiciones, lo que es un profesor: aquel que cumple con el propósito de educar y, de nuevo, debemos acudir al diccionario para encontrar de dónde proviene la palabra: "educare y educere, son dos raíces latinas complementarias de la educación; educare significa nutrir, formar o criar -considerando lo social-, enfocándose en la transmisión de conocimientos; educere, significa extraer, sacar de dentro hacia afuera, orientándose en potenciar el desarrollo interno y las capacidades de sus alumnos".

Escrito de manera sencilla: educar es sacar lo mejor que tiene cada persona.

Otro principio importante, para la atención de los estudiantes, es diferenciar entre enseñar e instruir.

La palabra educar, se refiere a ser facilitador para el aprendiz -alumno- incluyendo todos los aspectos del desempeño en su vida social: en lo personal, estar considerado como "buena persona"; ser útil en la comunidad en la que se desenvuelve; un ejemplo para los demás.

Instruir, se aplica al que orienta al sujeto a tener el mejor desempeño en su vida como trabajador; hacer cosas; ser de beneficio a otros de su entorno.

La primera educación empieza en casa, con personas -papá y mamá- que le explican lo bueno y lo malo educándolo; enseñar bases de comportamiento social; el cuidado de su persona en lo físico y psicológico.

Los padres son, sin duda, los primeros y muy importantes educadores, que inician su labor desde antes de nacer el hijo, para continuar durante toda la vida en que está a su cargo, hasta la mayoría de edad y aún después, con consejos y remembranzas.

El profesor de educación básica debe reforzar y fortalecer los valores personales, sociales y trascendentes del muchacho a su cargo; ser un guía inspirador, que enseña con el principio fundamental del ejemplo y ganarse, con su esfuerzo, el mote de émulo a seguir -ejemplo para la inspiración del educando-.

Además, debe instruirlo, enseñándole las materias básicas, preparándolo para los niveles superiores -preparatoria y universidad- y, dado el caso, darle los elementos para que sea útil, haciendo suyo un oficio e integrarse a la sociedad como una persona de bien-.

Con lo anterior, lo invito a analizar:

Todos los actuales profesores de México ¿cumplen con su función de instruir; es decir ¿comparten conocimientos para los que fueron encomendados?

Todos los profesores de México ¿educan a sus estudiantes, enseñándoles lo bueno y lo malo con el ejemplo y luego explicando lo aceptable por la sociedad?

Sé de muchos verdaderos profesores que cumplen y cumplieron durante su vida, con su inclinación, deseo profundo o "llamado" interno hacia tal forma de vida, profesión o actividad específica, mostrando verdadera vocación.

Pudiera citar a muchos de ellos y seguramente Usted guardará en su memoria, con profundo agradecimiento, a aquellos que lo guiaron a encontrar su propio camino. ¿Recuerda a algunos?

Es interesante que, para refrescar la memoria de aquellos verdaderos profesores, son los que primero nos vienen a la mente y, con una sonrisa, recordamos alguna anécdota. Yo pienso en aquellos que me "enderezaron" cuando me portaba mal… ¿Usted?

Para nuestro infortunio, los profesores son cada vez menos numerosos y los trabajadores -así les dicen- más numerosos.

Todo inició cuando nuestros gobernantes descubrieron que podían utilizarlos como peones para sus politiquerías y aviesos intereses particulares. Los sindicatos, ahora encubren a aspirantes políticos y ellos corresponden con "logros" de más paga y menos trabajo… ¿me equivoco?

Le invito a festejar a los indispensables profes de verdad y que, si ya partieron, comentemos a nuestros menores quiénes fueron y cómo educaban.

Si Usted es "profe" de verdad, le agradezco y admiro.

ydarwich@ual.mx

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