"Un pueblo puede agitarse por lo que la prensa diga, pero puede morir por lo que la prensa calle".
Francisco Zarco
La Cuarta Transformación nunca comete ningún error. Si encuentra algún problema en el camino es siempre por culpa de Calderón, de los neoliberales o de los medios de comunicación.
Este 30 de diciembre la presidenta reanudó sus ataques contra los medios independientes. Sobre El Universal dijo: "¡Qué falta de pudor periodístico! ¡Falta de humanidad! Sin consultar a las víctimas, publicar sus fotografías. Es inhumano, falta de ética, de solidaridad. Es una bajeza". Arremetió después contra el Reforma: "Ya son especialistas también en vías, el ferrocarril". La supuesta perversidad de los medios la contrastó con la generosidad de la gente: "A diferencia, fíjense, ayer con las personas que perdieron un familiar, agradeciendo el trabajo del gobierno. Entonces, de verdad, quita el aliento la generosidad de la gente". Para la presidenta ese es el comportamiento correcto: agradecer el trabajo del gobierno. Que un medio investigue, cuestione o dé rostro a las víctimas es una bajeza.
Esa era la posición también de López Obrador. El 22 de julio de 2019, después de una de sus habituales arengas contra el Reforma, al que acusó de tener un "palacio . de mal gusto" en respuesta a una nota sobre él titulada "Vivirá en un palacio", declaró que no se había realizado periodismo de investigación en el "período neoliberal", lo cual denota ignorancia o mala fe. Se quejó de que los medios solo empezaron a investigar en su gobierno. A la revista Proceso la acusó de que "no se portó bien con nosotros". Cuando el reportero Arturo Rodríguez le respondió "No es papel de los medios portarse bien, presidente, con alguien", AMLO declaró: "No, pero estamos buscando la transformación y todos los buenos periodistas de la historia han apostado a las transformaciones".
La presidenta Sheinbaum también quiere una prensa que apueste por su gobierno y oculte los rostros de las víctimas de la tragedia del Tren Interoceánico. Desea que estas queden en el anonimato, convertidas en una estadística, que no se les vea como personas que perdieron la vida por un accidente o por una negligencia criminal. Que las víctimas tengan nombre y rostro es un inconveniente para el gobierno.
La historia nos dice, sin embargo, que las imágenes con rostro ayudan a entender el sufrimiento de las víctimas. Sin las imágenes de los recluidos en los campos nazis de concentración no habríamos comprendido el holocausto. Sin la fotografía de la niña Phan Thi Kim Phúc, quien en 1972, a los nueve años, corre desnuda quemada después de que su aldea sufrió un ataque con napalm, quizá no habríamos visto el fin de la guerra de Vietnam. Lo peor es que seguramente esta fotografía, que el camarógrafo Nick Ut vendió a la Associated Press, habría sido censurada hoy por la desnudez de la niña y por la falta de un permiso firmado de su familia para reproducirla.
En cuanto a las vías, el Reforma está haciendo su trabajo. Los reporteros no son ni tienen que ser especialistas en ferrocarriles ni en ningún otro tema, pero su responsabilidad es preguntar a quienes sí saben y registrar esa información en sus notas. Limitar la información a los comunicados oficiales es inaceptable en una sociedad libre.
La prensa independiente será siempre incómoda para los gobiernos. López Obrador y Sheinbaum aprovecharon en la oposición los trabajos de los medios que dieron a conocer las faltas de los gobiernos anteriores. Hoy quieren callarlos.
PERSECUCIÓN
Un juez de control en Veracruz desestimó la acusación de terrorismo contra el periodista Rafael León Segovia, "Lafita", pero ratificó las de encubrimiento por favorecimiento y delitos contra las instituciones de seguridad pública. Le dictó un año de prisión preventiva domiciliaria mientras se realiza el juicio. Lo acusan de no informar a la autoridad sobre sus trabajos. Es una persecución, un acto de censura.
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