Ataud (IA)
Una enfermedad neurológica extremadamente rara que durante décadas llamó la atención de científicos y médicos debido a su relación con antiguas prácticas funerarias realizadas en comunidades de Nueva Guinea, isla ubicada al norte de Australia, continúa haciendo eco dentro y fuera de la comunidad científica. Se trata de 'kuru', conocida también como 'la enfermedad de la risa'.
La enfermedad fue detectada principalmente entre integrantes de un grupo indígena que practicaba rituales mortuorios en los que se consumían partes del cuerpo de personas fallecidas, especialmente el cerebro. Con el paso de los años, diversas investigaciones lograron establecer una estrecha relación entre estas prácticas y la propagación del kuru.
Especialistas identificaron que el principal factor de riesgo era la ingesta de tejido cerebral humano contaminado con priones, partículas infecciosas capaces de provocar daños severos en el sistema nervioso. Estos agentes afectan progresivamente el cerebro y generan un deterioro físico y mental irreversible.

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Barbacid aseguró que se trata de un 'error de forma' sin mala fe y garantizó que la solidez de la terapia contra el cáncer de páncreas sigue intacta.Uno de los aspectos que más sorprendió a la comunidad científica fue el largo periodo de incubación de la enfermedad. Aunque las prácticas asociadas al contagio dejaron de realizarse desde la década de 1960, años después continuaron apareciendo casos en Nueva Guinea. Algunos estudios indican que los síntomas pueden tardar incluso varias décadas en manifestarse tras la exposición.
El término “kuru” significa “temblar” o “tiritar” en la lengua local, una referencia directa a uno de los síntomas más notorios de la enfermedad. Entre las afecciones documentadas se encuentran problemas de coordinación, dificultad para caminar, temblores involuntarios, dolor en extremidades, dolores de cabeza y complicaciones para deglutir alimentos.
Conforme avanza el padecimiento, los pacientes también pueden perder el control de sus emociones y de distintas funciones corporales hasta llegar a una etapa terminal. Debido a la gravedad del daño cerebral, la enfermedad no tiene cura.
Las investigaciones médicas permitieron confirmar el vínculo entre el kuru y los rituales funerarios practicados en algunas comunidades, lo que llevó a abandonar dichas costumbres. Sin embargo, reportes científicos y periodísticos han señalado que todavía pueden registrarse casos aislados debido al extenso tiempo de incubación que caracteriza a esta enfermedad.
La Universidad de Western, en Australia, documentó que el kuru se propagó entre integrantes del pueblo Fore, en Papúa Nueva Guinea, quienes realizaban rituales funerarios que incluían el consumo de familiares fallecidos. Esta práctica provocó un brote de encefalopatía espongiforme transmisible, enfermedad neurodegenerativa causada por priones.
El kuru también fue conocido como la “enfermedad de la risa”, debido a que algunos pacientes presentaban carcajadas involuntarias. Las principales víctimas eran mujeres y niños, quienes desarrollaban síntomas como temblores, movimientos involuntarios y pérdida progresiva del control corporal.

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Las ratas son portadoras de múltiples patógenos capaces de causar enfermedades graves en humanosEl comportamiento del actor Jim Carrey, sumado a las diversas polémicas que ha enfrentado los últimos años por sus apariciones en cámara, ha llevado a desatar rumores sobre un posible caso de kuru; sin embargo, no existe evidencia científica ni declaraciones oficiales que respalden esto.
Carrey ha hablado en diversas ocasiones sobre algunos males que lo aquejan desde hace años, incluyendo la depresión crónica, también el TDAH (Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad), pero nada relacionado con la 'enfermedad de la risa'.