Los llamados "Pre-Criterios Generales de Política Económica 2027" que la Secretaría de Hacienda entregó el pasado miércoles primero de abril a la Cámara de Diputados muestran prudencia en las cifras, aunque quizás pequen de optimismo respecto a las expectativas.
En línea con los indicadores del primer trimestre de este año, el documento mantiene su pronóstico de un crecimiento del PIB en este año de entre 1.8 y 2.8 por ciento, mientras que prevé que sea en 2027 de entre 1.9 y 2.9 por ciento.
El secretario de Hacienda, Edgar Amador Zamora, planteó en la octagésima novena Convención Bancaria, celebrada recientemente en Cancún, que la economía podría crecer hasta tres por ciento en este año, una meta más ambiciosa que la de las previsiones oficiales de la Secretaría que encabeza.
Esta diferencia entre el documento técnico y el mensaje político marca una tensión en el escenario económico que abona a la incertidumbre.
Lo cierto es que las cifras reflejan un crecimiento moderado, muy lejos del dinamismo que México necesitaría para acelerar la inversión y el empleo.
El marco macroeconómico prevé que la inflación cierre este año en 3.7 por ciento y baje a tres por ciento en 2027, en línea con el objetivo del Banco de México. Con esas proyecciones Hacienda anticipa que continuará el ciclo de relajamiento monetario, es decir, la reducción de las tasas de interés. La de referencia podría ubicarse en 6.3 por ciento al cierre de 2026 y descender a 5.5 por ciento en 2027 lo que, en teoría, facilitaría el crédito y la inversión.
El tipo de cambio se proyecta relativamente estable, con un promedio de 18 pesos por dólar en 2026 y 18.5 en 2027, un escenario que apunta a estabilidad financiera, aunque sin grandes motores de crecimiento.
Uno de los cambios más relevantes en el documento es el de la caída prevista en el precio del petróleo. Hacienda estima 77.3 dólares por barril para 2026, pero apenas 54.7 dólares para 2027, una reducción significativa que impactará directamente los ingresos públicos.
Cada dólar adicional en el precio del crudo implica para el gobierno alrededor de nueve mil 600 millones de pesos en ingresos, por lo que un escenario de precios más bajos obliga a una mayor disciplina fiscal. En ese contexto, el gobierno plantea continuar con la reducción gradual del déficit. Para 2027, el saldo histórico de la deuda pública se ubicaría alrededor de 55% del PIB (21.8 billones de pesos), dentro de una estrategia de consolidación fiscal.
El presupuesto proyectado refleja ese esfuerzo de ajuste: ingresos totales de 8.83 billones de pesos, pero con un cambio en su composición, ya que prevé la caída en casi 293 mil millones de pesos de los ingresos petroleros y el aumento en 347 mil millones de pesos de los ingresos tributarios. Mientras los ingresos petroleros caerán en casi 293 mil millones de pesos, los ingresos tributarios aumentarán cerca de 347 mil millones, impulsados por mayor fiscalización y eficiencia recaudatoria.
Los "Pre-Criterios" dibujan, en suma, una economía estable, pero con márgenes limitados de crecimiento. Menores ingresos petroleros, ajustes en el gasto y una economía que depende de la inversión privada, explican la cautela de las proyecciones. Por eso la apuesta de Hacienda es clara: si el crédito, la inversión y el comercio exterior responden, la economía podría acercarse al tres por ciento de crecimiento, pero ese escenario, por ahora, es más una aspiración política que una certeza técnica.