¿Qué sigue tras apagones? La carrera burocrática que enfrenta la ciudadanía para que la CFE reponga sus electrodomésticos
¿Fuiste afectado por los apagones y ahora tu televisor no enciende o tu refrigerador dejó de funcionar? Esta es la realidad que enfrentan cientos de familias laguneras cada vez que la energía se va de golpe o regresa con variaciones de voltaje.
El daño a los aparatos eléctricos es una consecuencia silenciosa de los cortes masivos, y aunque la Comisión Federal de Electricidad (CFE) tiene un procedimiento para reponerlos, el camino es largo, burocrático y desesperante.
El primer paso es levantar el reporte en el 071 o en la aplicación CFE Contigo. Ese folio es la constancia oficial del incidente. Con él, el usuario debe acudir al Centro de Atención a Clientes y llenar una solicitud de indemnización por daños en aparatos eléctricos.
Allí comienza la carrera de requisitos, entre los que se piden recibos de luz al corriente, identificación oficial, facturas de los equipos dañados y, en algunos casos, fotografías o diagnósticos técnicos que prueben el desperfecto.
Después viene la visita técnica. Personal de la CFE acude al domicilio para revisar la instalación y determinar si el daño provino efectivamente del apagón. Ese dictamen es decisivo, pues si procede, la empresa puede reparar el aparato o entregar una compensación económica. Pero nada ocurre rápido.
La visita puede tardar semanas en programarse y el dictamen meses en resolverse. Mientras tanto, las familias deben reemplazar por su cuenta los equipos dañados, sin saber si algún día recibirán respuesta.

VER TAMBIÉN Crecen apagones en La Laguna, pasan de incidentes a problema crónico
Ciudadanos de Torreón vivieron un suplicio ante la falta de electricidad por más de seis horasEl plazo para presentar la reclamación es de 15 días hábiles tras el apagón, pero la resolución se extiende mucho más allá. En la práctica, demostrar que el daño provino de la falla eléctrica es complicado y la compensación, cuando se otorga, rara vez cubre el costo real del aparato. Muchos usuarios desisten porque el proceso se convierte en una carrera de resistencia burocrática.
Para los ciudadanos, los apagones no terminan cuando regresa la luz. Si sus aparatos resultan dañados, los afectados inician el viacrucis a las oficinas, y esperar meses para recuperar lo que perdieron.