Siglo Nuevo OPINIÓN NUESTRO MUNDO TENDENCIAS

OPINIÓN

Querida yo

Acaso todo eso le diría a mi yo de 40 años. Acaso sólo le susurraría: deja todo un fin de semana y vete sola al mar; nada se caerá sin ti.

Querida yo

Querida yo

CECILIA LAVALLE

Querida yo, sigue riendo. Por todo y por nada, por un mal chiste o por una buena anécdota, y en sonora carcajada cuando el caso lo amerite. No sé por qué a la humanidad nos ha dado por darle más importancia a los quinquenios que a los cuatrienios o a los trienios. Pero así es. Así que aquí me tiene dándole toda la importancia a mi cumpleaños número 65.

“Querida yo, ¿qué tal te va? / Sé que no todo está tan bien / Pero quería mostrarte / lo lejos que llegaste / Seguro que hoy no lo parece / pero mejora con los meses / Te contaría, pero no me creerías / Querida yo, confío en nosotras / lo estás haciendo bien / Te espero del otro lado /Acá hay tanto para ver…”.

Así le canta Yami Safdie a su yo del pasado. Me encanta su canción. Y varias de sus frases las podría suscribir a la mitad de mi sexto piso.

Pero hoy sólo le tomo prestada su idea para escribirle a mi yo de ahora. ¿Qué necesita mi querida yo no olvidar en los próximos cinco años?

Ciertamente no sé cuánto más viviré; pero, puestas a imaginar, digamos que vamos por otro quinquenio. Aquí voy: 

Querida yo, hay cimas que se deben recorrer despacio por la simple razón de que merecen ser saboreadas. Así que disfruta el paisaje. Da igual si sale el sol o llueve. Haz la pausa necesaria para apreciar cada paso del camino con lo que el tramo tenga para darte.

No olvides Il dolce far niente. “El dulce placer de no hacer nada”.

Toma el tiempo que necesites para sentarte y contemplar tu árbol preferido, para saborear tu café, para mirar a ese pajarito de pecho amarillo que de vez en vez te visita. Los “debo hacer” siempre, o casi, pueden esperar.

Querida yo, sigue riendo. Por todo y por nada, por un mal chiste o por una buena anécdota, y en sonora carcajada cuando el caso lo amerite.

Reírse será, incluso, una tarea de asignatura, porque el mundo vive tiempos complejos y difíciles. Así que no olvides una de las importantes lecciones que te ha dejado el duelo: a la felicidad hay que invitarla y tratarla como la reina que es.

Procura todo lo que te hace feliz. La comida con tu pequeña familia nuclear, los encuentros con tu familia ampliada. Las reuniones con las queridas amistades. Las llamadas con amigas a las que sólo el espacio las mantiene distantes. Bailar, cantar, el mar.

Querida yo, deja de consentirte y apela a tu disciplina para hacer ejercicio. Aún hay cimas a las que llegar y, ya sabes, en este punto la clave no es llegar, sino llegar en buenas condiciones.

En el ámbito laboral no seas tan precavida. Es hora de salir de la zona de confort. Aunque sea para pasear por los alrededores. Recuerda que con mucho menos experiencia la osadía te llevó por buen camino.

Querida yo, como dijo la internacionalista Rossana Fuentes Berain, estamos en un bacho como humanidad. Entonces, pon la esperanza a resguardo del aguacero. Y conserva tu optimismo, aunque desentones.

A estas alturas ya sabes que nada es para siempre. Tal y como señalan los sabios persas sufíes: “esto también pasará”.

Finalmente, querida yo, no olvides que “la vida es hoy”. Carpe diem. ¡Feliz cumpleaños! 

Leer más de Siglo Nuevo

Escrito en: Querida Mar Futuro Imaginar Cimas Recorrido Tiempo Contemplar Placer Dulce Duelo Felicidad

Comentar esta noticia -

Noticias relacionadas

Siglo Plus

+ Más leídas de Siglo Nuevo

LECTURAS ANTERIORES

Fotografías más vistas

Videos más vistos semana

Querida yo

Clasificados

ID: 2449421

elsiglo.mx