'Rastros de humo', jóvenes artistas inaugurarán su exposición en la Galería del TIM
Han plasmado los rasgos de una región que proponen ver como una sola ciudad. Se han preocupado por abordar temas relacionados con la movilidad, las problemáticas y la transformación de la urbe a través de la industria y los medios de transporte. Sus pinturas muestran el trazo urbano de paisajes intervenidos: montañas explotadas, avenidas con gran tráfico, barrios enclavados en los cerros y un corpus marcado por las vías del ferrocarril.
Los jóvenes artistas Cristopher Montelongo y Adrián Troncoso están en la Galería de Arte Contemporáneo del Teatro Isauro Martínez (TIM), donde este jueves 23 de abril, en punto de las 19:00 horas, inaugurarán su exposición conjunta Rastros de Humo, donde reúnen 34 piezas pictóricas (17 por cada autor) realizadas en óleo sobre tela.
“La velocidad, el movimiento. También un poco acerca de la historia de la ciudad, sobre cómo el ferrocarril influye prácticamente en todo el diseño del origen de la ciudad. También es una reflexión acerca de la industria, de la atmósfera, del humo, del aire y de cómo estas industrias modifican la forma en la que vivimos”, explica Cristopher Montelongo.

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Aronofsky es uno de los invitados especiales al Festival Internacional de Cine en Guadalajara 2026Montelongo es estudiante de Arquitectura en la Universidad Juárez del Estado de Durango (UJED) y también del Centro de Artes del Norte (CAN). Una de sus obras incluidas en esta exposición, En la masa mi cuerpo se disipa (vista desde el transporte público) (2025), obtuvo el primer lugar en la XIV Bienal de Plástica Arte Joven. Este cuadro muestra una escena del Mercado Alianza vista desde la ventana polarizada de un autobús de pasajeros.
Mientras que Troncoso es licenciado en Contaduría Pública y actual estudiante del diplomado en Exploración de Medios en el CAN. Su trabajo también fue reconocido en la XIV Bienal de Plástica Arte Joven, donde obtuvo una mención honorífica.
Influenciadas por creadores locales como Patricia G. Santiago, las perspectivas de ambos artistas logran conjugarse en un mismo discurso. A partir de intereses históricos, se han basado en imágenes de Google Earth, Google Maps, fotografías de archivo, periodísticas y de grupos de redes sociales para configurar las escenas que protagonizan sus cuadros a través de elementos específicos, como detonadores de narrativas.
“Utilizamos esas referencias y después las cambiamos, después las adaptamos a nuestra paleta de colores, con estas formas más orgánicas. Uno de los planteamientos iniciales de la exposición era ver a la ciudad como un organismo, como un cuerpo”.
Uno de los elementos protagonistas es el ferrocarril. Si Gómez Palacio le debe su nacimiento a este medio de transporte, Torreón le debe su bonanza económica a principios del siglo XX. Obras como Una dantesca catástrofe, donde Montelongo plasma el choque entre un automóvil y un tren en Dinamita, Durango, son ejemplo de ello.
Luego aparece el automóvil. En obras de Troncoso como No hay límites (2026) o Sin título (2026), se muestran paisajes urbanos invadidos por el tráfico o el pavimento. Mientras que Montelongo se inspiró en las obras del Sistema Vial Abastos para pintar Un aborto de paisaje (2026).
“Más que hacer una crítica, es pensar la ciudad como un organismo, como algo en que diferentes agentes repercuten en algún cambio, pero que nos afecta a todos. Yo creo que más que nada sería eso, sobre todo explorarlo de forma pictórica, como con estas cosas que sólo se pueden hacer en pintura”, asegura Montelongo.

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En total, son 40 obras que se reparten entre el grabado, la acuarela, la tinta china y el lápizOtras escenas tienen a cerros como escenario. Específicamente, Adrián Troncoso ha trabajado cuadros donde retrata a la colonia Nuevo México, ubicada en el poniente de Torreón y cuyos habitantes sufrieron el desplazamiento forzado tras la guerra contra el narcotráfico. En los trazos oscuros de Topocrenosis (2026) y Antes muerta que sencilla (2026), muestra esas casas solitarias que conforman a un pueblo casi fantasma tras políticas erradas.
“Es lo que te comentaba de la parte de Torreón que fue amputada por las vías del tren. Es la Nuevo México y las colonias que están en las faldas del cerro. Esta paleta de colores la escogí por su similitud con la piel necrosada. Se llama topocrenosis, un concepto arquitectónico sobre un lugar que ya está muerto. No es que no haya ningún habitante, pero prácticamente está abandonado por el Estado”, explicó Troncoso.
En la parte de la industria, a través de la pintura La unión hace la fuerza (2026), Montelongo llama a la memoria de las fábricas de jabones La Unión (Torreón) y La Esperanza (Gómez Palacio).
