Reducción de jornada laboral podría abrir la puerta a abusos, advierte CTM
La reducción de la jornada laboral a 40 horas semanales, aprobada en el Senado y actualmente en discusión en la Cámara de Diputados, es celebrada por la Confederación de Trabajadores de México (CTM) de Torreón como un logro histórico, pero también como un proceso lleno de riesgos que podrían desvirtuar sus beneficios.
Raúl Ruelas Navarro, secretario general de la CTM en la ciudad y décimo primer regidor del Ayuntamiento, recordó que desde 1973 la organización ha impulsado esta demanda, convencida de que el trabajador merece más tiempo para la familia y la recreación. Sin embargo, advirtió que la implementación gradual hasta 2030 abre un margen de incertidumbre que debe ser atendido con leyes secundarias claras y estrictas.
Uno de los principales riesgos identificados por la central obrera es el aumento de horas extras a 12, lo que podría convertirse en un mecanismo para neutralizar la reducción de la jornada.
“Esperamos que los legisladores dejen bien reglamentado el tema para que no haya abusos de los patrones hacia los trabajadores”, señaló Ruelas Navarro. La preocupación sindical es que, bajo la apariencia de un beneficio, se mantenga la misma carga laboral disfrazada de horas extraordinarias, lo que anularía el propósito de la reforma.
Otro punto de alerta es el impacto en las prestaciones ya existentes. El dirigente planteó dudas sobre cómo se manejará la prima dominical en un esquema de dos días de descanso y si será necesario crear nuevas figuras como una prima sabatina. La CTM insiste en que cualquier reforma debe fortalecer los derechos adquiridos y no sustituirlos por beneficios inciertos.
“Cualquier reforma debe venir a mejorar, no a quitar alguna prestación que ya se tiene”, enfatizó.
La organización también advierte que la gradualidad de la medida, que prevé alcanzar las 40 horas hasta 2030, podría diluir la expectativa social y abrir espacios para que los patrones busquen mecanismos de compensación que afecten al trabajador. Por ello, la participación sindical en los foros legislativos se vuelve crucial para garantizar que la reducción de la jornada se traduzca en mejoras tangibles y no en retrocesos disfrazados de avance.
Ruelas Navarro reiteró que la CTM estará vigilante de que la reforma cumpla con su objetivo central de otorgar más tiempo libre y bienestar a los trabajadores, sin que se convierta en una oportunidad para precarizar las condiciones laborales.
“Lo que estaremos muy al pendiente es que realmente sea una jornada de 40 horas con salarios completos”, puntualizó.