Refrigerador o congelador horizontal: cómo guardar comida en los meses de calor en La Laguna
Son las cuatro de la tarde en el estacionamiento del súper. La cajuela llevaba media hora al sol y ahí van la leche, un kilo de molida y el pollo de la semana.
En Torreón, ese trayecto a la casa pesa más de lo que parece. Según las normales climatológicas 1981-2010 del Servicio Meteorológico Nacional para la estación Torreón, la máxima promedio de junio es de 35.8 °C y la de mayo, de 35.5 °C. En esa misma serie hay un registro de 43.4 °C, del 8 de mayo de 2009.
Con ese calor, el margen para la comida se acorta y casi todo se decide en tres lugares: la bolsa del mandado, el refrigerador y el congelador.
La regla de la hora
La FDA, la agencia de alimentos de Estados Unidos, pide que la carne, el pollo, el pescado, los huevos y cualquier cosa que necesite frío no pasen más de dos horas a temperatura ambiente. Si el aire supera los 32 °C (90 °F), el plazo baja a una hora. Lo mismo aplica para las sobras de la comida familiar y para lo que pediste para llevar.
En la Comarca, ese segundo caso es lo de todos los días durante buena parte del año. De abril a agosto, la máxima promedio de la estación Torreón queda arriba de 32 °C, y entre la fila de la caja, el tráfico de la tarde y la parada en la tortillería, una hora se va volando. Deja los productos fríos para el final del recorrido, llévalos en una hielera si el camino es largo y guárdalos apenas cruces la puerta.

Un refri bien acomodado enfría parejo
Con las bolsas en el piso de la cocina, la tentación es meter todo como quepa. La FDA recomienda lo contrario. Pide no llenar el refrigerador ni el congelador al grado de que el aire frío deje de circular, guardar la comida tapada, en recipientes o bolsas cerradas, y revisar las sobras a diario.
Los huevos van en su cartón dentro de una repisa, porque la puerta es la zona más tibia del aparato. La carne cruda conviene tenerla en un recipiente cerrado y apartada de lo que ya está listo para comer, para que sus jugos no goteen sobre otros alimentos.
Para una familia que surte una vez por semana, un refrigerador de 400 litros da lugar para ese orden sin amontonar. En la ficha de Mabe, el modelo RMS400IVMRM0 aparece con repisas de cristal templado, cajón para verduras y congelador superior.
Las cifras de referencia son 4 °C para el refrigerador y -18 °C para el congelador. Para saber si tu aparato las alcanza, la misma agencia aconseja poner un termómetro para electrodomésticos en cada compartimento, al frente y donde se lea fácil, y revisarlo por lo menos una vez a la semana.

La compra grande de la quincena
Si compras la carne por kilo para la carne asada del domingo o te surtes de paquetes grandes en el club de precios, el compartimento de arriba del refri se queda chico antes de terminar de acomodar. Para ese ritmo de compra sirve un congelador horizontal de 7 pies cúbicos, como el Prime CPR70-B, que se carga con la tapa hacia arriba y deja todo su espacio para congelar.
Separa la carne en porciones del tamaño de una comida, así sacas solo lo que vas a cocinar. Lo que no piensas usar en los próximos días va directo al congelador. Juntar los paquetes también ayuda, porque la FDA explica que un congelador lleno conserva el frío por más tiempo que uno a medias.
A veces aparecen manchas grisáceas y resecas en la carne congelada. Se llaman quemadura por congelación y, según la FDA, afectan la calidad y no la inocuidad. Salen cuando el empaque no quedó bien sellado y le entró aire, por eso vale la pena envolver bien cada porción.
Las bebidas, en otro aparato
Cuando hace calor, el refri de la cocina se abre a cada rato por un vaso de agua fría o un refresco, y cada vez sale un poco del frío que protege la comida. Sacar las bebidas a un frigobar de 4 pies como el Mabe RMF0411PYMX, que en su anuncio aparece con 90 litros, deja el principal para lo perecedero.
En la oficina cumple otra función. Ahí guarda el lonche que salió de casa a las siete de la mañana, que a mediodía ya rebasó con creces la regla de las dos horas si se quedó en la mochila.
Si se va la luz
Lo primero es no abrir. De acuerdo con la FDA, un refrigerador cerrado mantiene la comida fría unas cuatro horas. Un congelador lleno guarda la temperatura cerca de 48 horas, o 24 si está a la mitad, siempre que la puerta siga cerrada. Si el apagón va para largo, la agencia sugiere pasar lo refrigerado a hieleras con hielo, y para eso sirve tener desde antes recipientes con agua congelada.
Cuando vuelva la corriente, revisa el termómetro del congelador. Si marca 4 °C o menos, la comida está bien y puedes volver a congelarla. Sin termómetro, revisa paquete por paquete, y lo que todavía tenga cristales de hielo se puede recongelar o cocinar. Del refrigerador, tira la carne, el pollo, el pescado, la leche, los huevos y las sobras que hayan pasado cuatro horas o más arriba de 4 °C. El olor y el aspecto no sirven para decidir.
Antes de que vuelva el calor
En octubre la máxima normal de Torreón ronda los 30 °C y en abril ya rebasa los 32 °C, así que estos meses frescos dan tiempo para prepararse. Compra un termómetro para cada compartimento y míralo cada semana. Deja un par de botellas con agua congelándose en los huecos del congelador y ten la hielera a la mano.
En el súper, lo frío entra al carrito al último y a la casa primero. Divide la carne en porciones y envuélvela bien, saca las bebidas del refri principal y, en los días de más de 32 °C, cuenta una hora como límite para todo lo que necesite frío.