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Resaca de Medio Tiempo

ENRIQUE SADA SANDOVAL

Con un performance mediocre donde se parodiaba una especie de aldea bananera, con movimientos hipersexualizados y letras llenas de misoginia, una de las notas de la semana fue la presentación de Benito Ocasio "Bad Bunny" como artista invitado para el Super Tazón en el 2026.

Aunque los datos sobre la audiencia presentaban una gráfica mixta, esta reporta un descenso en el share de televisión durante el Medio Tiempo del Super Bowl LX en comparación con años anteriores.

Según cifras de Nielsen, el show de medio tiempo alcanzó 128.2 millones de espectadores. Aunque esto lo posicionó como el cuarto show de medio tiempo más visto de la historia, en realidad quedó muy por debajo de las marcas de 2025 (Kendrick Lamar con 133.5 millones) y el del 2024 (Usher, con 129.3 millones).

En este caso en lo que respecta a su audiencia, esta provenía desafortunadamente no de los Estados Unidos sino de Colombia, México y Nicaragua mayormente; esto es, de países que de ningún modo son consumidores reales ni potenciales de Foot Ball Americano ni de la industria y parafernalia tradicional que este deporte representa para el ciudadano promedio en aquel país. Por el contrario, contabilizadoras como Samba reportaron una abrupta caída en teleaudiencia estadounidense que durante el Medio Tiempo-celebrado solo por la prensa woke, como si se tratara de un gran triunfo político-cultural-prefirió sintonizar el programa Turning Point USA (marca registrada del fallecido Charlie Kirk, manejada por su viuda actualmente).

Y la razón de este desastre económico fue demasiado obvia. Pese a los aplausos falsos (pregrabados) que se pusieron como fondo para la transmisión televisada del espectáculo, más del 97% de los asistentes al Estadio permanecieron pasmados sin moverse ni bailar como solían hacerlo visiblemente en años anteriores, y la razón fue muy simple: nadie entendía los balbuceos en algo parecido al castellano durante lo que seguramente les pareció un performance surrealista ciertamente, pero por completo prescindible; a tal grado que ni la presencia de Lady Gaga ni de Ricky Martin lograron retener a aquella otra mitad que lejos de permanecer congelada optó por retirarse a comprar cerveza y refrescos.

Lo peor de todo es que quizá fue lo mejor, que no entendieran nada, no solo por la serie de vulgaridades proferidas por el intérprete en un evento familiar sino también por el falso aire de superioridad moral con el que el puertorriqueño con Síndrome de Tourette pretendía sermonearlos en casa: queriendo representar supuestamente a toda Hispanoamérica-nadie murió y lo nombró embajador-atacando al Servicio de Migración y queriendo rematar con que "El amor es superior al odio"; algo bastante irónico de parte de quienes celebraron el asesinato de Charlie Kirk en su momento y que promueven la muerte de Oficiales de ICE. De haber entendido, esto hubiera generado una rechifla o hasta trifulca y no el desánimo del público.

Otra de las cosas que no se percataron los fans presentes del juego fue la simbolización de los macheteros comunistas de Puerto Rico en el performance, ni el hecho de que Bad Bunny venía financiado por un personaje siniestro como Rafael Ricardo Jiménez Dan; exviceministro chavista y capitán retirado del Ejército venezolano, quien como millonario y lavandero del Régimen se ha convertido en el centro de polémica internacional por ser uno de los dueños de su disquera (razón por la que jamás vimos ni veremos al "valiente" Conejo Malo pronunciarse contra Maduro en Venezuela ni contra la Tiranía castrista en Cuba ni contra la persecución política y religiosa en Nicaragua).

Lo más grave en medio de todo esto es que muy por encima de lo que en su momento nos advirtiera Vargas Llosa en el Manual del perfecto idiota latinoamericano…y español es que tanto en México como en buena parte de nuestro continente, seguiremos haciendo agua entre nosotros mismos no solo sin reconocernos sino también pasando de noche ante la realidad que nos obligaría a revaluar nuestra relación histórica con respecto a nuestro vecino al norte del Río Bravo-en términos incluso ventajosos para ambos-y seguiremos perdiendo noción del mundo que nos circunda y al que también desconocemos; algo que más temprano que tarde vendrá a cobrarnos factura.

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Escrito en: Verdad amarga columnas Editorial Enrique Sada Sandova

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