Rescatan la memoria de Magda Briones a través del teatro en la MET Coahuila 2026. CORTESÍA
El nombre de Magdalena Briones Navarro resuena. El nombre Magdalena Briones Navarro no se desvanece ni se deja llevar por las tolvaneras del olvido. La memoria de una de las artistas y activistas más importantes que ha tenido la región, continúa latente.
Entre los recuerdos de quienes la conocieron, notas de periódico y el archivo personal que dejó tras su muerte en 2022, a los 95 años de edad, el teatro local encontró en ella una historia que compartir, una historia para contar la propia historia de los laguneros.
Cuando el reloj dio las 20:00 horas del pasado sábado 5 de septiembre, el Teatro Alfonso Garibay registró el máximo de su aforo. Cada una de sus 188 butacas contó con un huésped deseoso de que el telón se abriera para presenciar la puesta en escena Archi-vi-vo Magda Briones, a cargo de la compañía En el Surco y la dirección de la maestra Martha Chávez, en el marco de la Muestra Estatal de Teatro Coahuila 2026.

A partir de la idea original de Jorge Vargas y una dramaturgia compuesta por Martha Chávez, Mace Medina, Alam Sarmiento y el propio Vargas, Archi-vi-vo Magda Briones recupera la vida de Magdalena Briones Navarro, quien en vida fungió como actriz, pintora, bailaora, escritora y activista ambiental.
Es a partir de su archivo personal que la dramaturgia combina instalaciones, movimiento y sonido con la intención de convertir sus objetos y documentos en un espacio vivo de memoria.

Un homenaje escénico
Tras la tercera llamada, las puertas del teatro cerraron. No es tema menor que la obra se haya presentado en ese escenario ubicado en la avenida Bravo de Torreón.
En los años setenta, cuando el Teatro Garibay era el Teatro Mayrán, Magda Briones presentó allí su obra Hipótesis, con la dirección de Rogelio Luévano y la participación de los actores Humberto Zurita y Virginia Valdivieso. Fue así como En el Surco logró que Magda tuviera su retorno a Ítaca, incluso cuatro años después de su muerte.
Decenas de cajas de archivo invadían el escenario mientras los actores deambulaban con linternas. Alumbraban las cajas, las abrían. Buscaban algo, una llave en forma de documento capaz de abrir el baúl de una memoria.

Alam Sarmiento dio con uno de esos papeles; era el pasaporte de doña Magda. Comenzó a describirla: 1.64 metros de estatura, tez morena clara, ojos cafés, pelo castaño y una cicatriz en el lado izquierdo del labio inferior.
Entonces el diálogo de Mace Medina se abrió campo frente al público para afirmar que cada archivo es un mapa. Puede ser una carta, un documento, un objeto; todo alberga alguna esencia de su propietario.

Luego, Martha Chávez apareció para compartir cómo fue que conoció a Magda Briones gracias al músico Armando Cuty Martínez.
Más allá del ejercicio de la memoria, Archi-vi-vo Magda Briones mostró en su montaje las etapas más importantes de esta mujer: su nacimiento, su incursión como bailaora en el flamenco, su papel al frente de la Casa de la Cultura de Torreón y su garra e ímpetu al encabezar la primera protesta ambiental en La Laguna ante la llegada de la planta termoeléctrica a Villa Juárez.
Al finalizar, una gran fotografía de Magda Briones descendió sobre el escenario, mientras el elenco de la obra entregó el micrófono al público para que algunos asistentes compartieran sus propios recuerdos con la maestra.
