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CUATRO CIÉNEGAS

Rescatan pinturas rupestres dañadas por saqueo en Cuatro Ciénegas

En abril de 2026, el INAH inició un proyecto de restauración del sitio gracias a un equipo de restauradoras y peritos encabezadas por Sandra Guadalupe Cruz Flores

Rescatan pinturas rupestres dañadas por saqueo en Cuatro Ciénegas

Rescatan pinturas rupestres dañadas por saqueo en Cuatro Ciénegas

SAÚL RODRÍGUEZ

En enero de 2025, el INAH reportó la extracción ilegal de pinturas rupestres ubicadas en la Cueva Pinta y Cueva Pinta VI, abrigos rocosos dentro del sitio arqueológico ubicado en el cañón de la Cueva Pinta, a unos 70 kilómetros al sur de la cabecera municipal de Cuatro Ciénegas.

Se sospecha que los saqueadores emplearon maquinaria como una sierra eléctrica de disco portátil, con la cual extrajeron una mano humana que se ubicaba en el extremo derecho-superior de la Cueva Pinta. La noticia alarmó al arqueólogo del Centro INAH Coahuila, Yuri de la Rosa, quien al recibir la denuncia se apresuró al lugar sólo para encontrarse con un rectángulo de 30 por 35 centímetros y de 2 a 3 centímetros de profundidad, en el área donde debería estar la mano.

Además, los daños no pararon ahí. La vibración de la maquinaria provocó el desprendimiento de otras pinturas de entre 5 mil y 500 años, hechas con pigmentos como cenizas (negro), yeso (blanco) y óxido de fierro extraídos de las rocas (rojo) y que probablemente representaban elementos rituales y de cosmogonía de una tribu de cazadores-recolectores.

Inmediatamente, Yuri de la Rosa realizó un recorrido por el cañón de la Cueva Pinta y por el vecino cañón de La Lagartija, para confirmar si los saqueadores habrían violado otros sitios arqueológicos.

Lamentablemente, Yuri de la Rosa también encontró afectaciones en las pinturas rupestres de la Cueva Pinta VI. La más notoria de ellas es una figura humanoide que fue desprendida casi en su totalidad, pero que los ladrones partieron y no pudieron llevarse.

Lo siguiente fue dar aviso a las autoridades e interponer una denuncia ante la Fiscalía General de la República (FGR) para dar con los presuntos responsables del daño que no sólo afectó al patrimonio arqueológico de Coahuila o de México, sino del mundo.

Dada la importancia del sitio arqueológico, en abril de 2026, el INAH inició un proyecto de restauración del sitio gracias a un equipo de restauradoras y peritos encabezadas por Sandra Guadalupe Cruz Flores.

En el proyecto también participaron Karen Limón Torres y Ana Carmen Morales, además de un equipo de campo integrado por Patricia Mondragón, Ana Paula Moisés Preciado, Hilda Ofelia Serrano y Katia Sánchez. Los trabajos duraron dos meses.

CRÓNICA DE UN ENCUENTRO ANCESTRAL

Yuri de la Rosa conduce un vehículo oficial del INAH sobre una terracería de propiedad privada, en medio del corazón desértico de Cuatro Ciénegas. Ante un paisaje donde resaltan las varas que emergen de las lechuguillas, los nopales y otras cactáceas, el arqueólogo relata que esa fue la primera zona en la que trabajó cuando llegó al estado en el año 2001; hoy encabeza el único proyecto arqueológico que existe en Coahuila y con el cual debe atender más de 500 sitios distribuidos en toda la entidad.

Es por eso que a Yuri de la Rosa se le revolvió el estómago cuando se enteró del saqueo en Cuatro Ciénegas. Los pobladores del lugar le llamaron por teléfono; sintió impotencia. Lo que más le dolió fue que en Cuatro Ciénegas, durante más de quince años, él mismo encabezó una campaña de concientización sobre el patrimonio arqueológico. A alguien le pasaron de noche esas recomendaciones.

Y es que, aunque las investigaciones de la FGR no han concluido ni se ha presentado a un responsable, todo apunta a que los responsables materiales serían habitantes del municipio de Cuatro Ciénegas, quienes habrían recibido órdenes de algún autor intelectual. Yuri de la Rosa cataloga este acto como el evento más trágico de la arqueología coahuilense, equiparable a si se hubiese destruido La Gioconda en el Museo del Louvre.

El trayecto continúa y, ante lo irregular del camino, hay que descender del vehículo y seguir a pie por 20 minutos más. Es mediodía. El sol de Coahuila lanza agujas de luz que calan en la piel como la espina de una cactácea. En el calzado se siente el filo de las piedras. Algunos cirros pintan el cielo. Adelante aparece el cañón con sus cerros rojizos. Yuri de la Rosa se dirige a un abrigo rocoso coronado en la cima con un nopal, es la Cueva Pinta.

“Hay que procurar no recargarnos en la roca. Y ni una sola fotografía con flash”.

Según sus investigaciones, las pinturas rupestres en Coahuila comenzaron a pintarse hace 5 mil años. La Cueva Pinta fue intervenida a través de los siglos por distintas generaciones (se registran hasta cuatro capas de pintura). Yuri de la Rosa explica que el lugar tuvo un carácter ritual y que sólo los chamanes podían decorar la roca para expresar la cosmovisión.

“Aquí se llevaban a cabo ritos de paso, peticiones, experiencias, que es lo que está plasmado aquí. Nosotros, en términos generales, lo llamamos cosmovisión”.

En la cueva, la roca inferior presenta unas incisiones que todavía son misterio para los arqueólogos. La pared y el techo contienen las pinturas rupestres con las características propias de una tribu de Cuatro Ciénegas: los colores, la tinta plana, las figuras, el ancho de las líneas y las formas.

“Los indígenas de la zona de Cuatro Ciénegas pintan diferente a los de La Laguna, a los de la zona del río Pecos en la frontera, pintan y graban diferente a los de la zona sureste, allá en Saltillo. Entonces, a pesar de que todos son cazadores-recolectores, hay como territorios particulares, que aunque no lo sepamos a través de las fuentes, la pintura rupestre nos habla de identidad; como los seres humanos actuales, cada uno tiene una manera distinta de expresarse según su contexto, según su medio natural”.

El arqueólogo afirma que en las pinturas rupestres está el mensaje, pero no el código para traducirlo, porque los cazadores-recolectores no sobrevivieron tras el contacto con los exploradores europeos. A diferencia de las pinturas rupestres localizadas en Lascaux, Francia, las de Cuatro Ciénegas no son de carácter naturalista. No hay caballos, ni bisontes ni mamuts. El arte de la Cueva Pinta arroja geometrías y abstracciones. Los círculos y las líneas responden a analogías de astros, periodos de tiempo, seres humanos, el agua, la flora y fauna como serpientes.

A simple vista, el arte rupestre de la Cueva Pinta podría parecer intacto, pero si se agudiza la mirada es posible encontrar algunos huecos y espacios sin pintura. Esos vacíos y grietas responden a los daños causados por los saqueadores y ante los cuales las restauradoras evitaron crear un falso histórico.

¿CÓMO SE RESTAURARON?

Para rescatar las pinturas rupestres, el equipo de restauradoras, encabezado por Sandra Guadalupe Cruz Flores, trabajó en tres etapas. La primera consistió en asistir al sitio arqueológico para recuperar los fragmentos desprendidos de la pintura y resguardarlos en el Museo Regional de La Laguna (MUREL).

La segunda sirvió para la clasificación, identificación y conservación preventiva de los miles de fragmentos recuperados, para luego determinar cuáles eran sus puntos de unión. La tercera consistió en regresar al sitio arqueológico y recolocar sobre la pared rocosa aquellos fragmentos que sí pudieron identificarse e intentar recuperar algo del patrimonio dañado.

En el área donde se localizaba la mano humana (que tenía un significado identitario), las restauradoras rellenaron el hueco con la roca desprendida, pero no volvieron a dibujar la mano, ya que su tarea también consistió en evitar un falso histórico.

Yuri de la Rosa indica que si bien sus compañeras fueron capaces de regresarle la dignidad al sitio, también se consideró dejar una cicatriz, una prueba de que en el lugar existió un saqueo, que se alteró un contexto arqueológico y que nunca más volverá a ser lo que era.

“El chiste tampoco es que se vea como si no pasó nada. No, no, aquí sí pasó algo y pasó algo muy grave, porque este caso es el más grave que se ha dado en cuanto a afectaciones a sitios con pinturas rupestres. Las chicas hicieron un trabajo maravilloso”.

Cuestionado sobre si el INAH ha implementado la seguridad necesaria en este y otros sitios arqueológicos que han sido afectados en Coahuila, Yuri de la Rosa indicó que para el INAH es imposible instalar una vigilancia permanente, sobre todo cuando los sitios arqueológicos se encuentran en propiedades privadas.

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Escrito en: Cuatro Ciénegas INAH Instituto Nacional de Antropología e Historia pinturas rupestres

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