El consumo de sustancias psicoactivas es un desafío global de salud pública. Según la UNODC, en 2022 más de 292 millones de personas consumieron drogas, un aumento de casi 20?% respecto a 2012, y más de 39 millones viven con trastornos por consumo, aunque sólo uno de cada cinco recibe tratamiento. En México, el impacto va más allá de la salud, afectando seguridad, cohesión social y gobernabilidad. Desde 1988, encuestas nacionales muestran un aumento sostenido en el consumo de alcohol, tabaco y otras drogas, junto con un vínculo creciente con el malestar psicológico y determinantes sociales, en un contexto de nuevas sustancias y cambios en potencia y formas de uso entre distintos grupos.
En este contexto, la publicación de la Encuesta Nacional de Consumo de Drogas, Alcohol y Tabaco (ENCODAT 2025), evidencia el compromiso de las autoridades de salud y del gobierno, al haber retomado la metodología y los criterios utilizados desde 1988 para medir el consumo de sustancias. Después de un sexenio en el que no se generaron datos comparables y se perdió continuidad en la evidencia, la ENCODAT 2025 fortalece la capacidad del Estado para orientar políticas públicas basadas en evidencia. Además, amplía el alcance de la encuesta al incorporar uso de vapeadores, nuevas sustancias, juego en línea, ludopatía y variables de salud mental y violencia. Se realizó con una muestra representativa a nivel nacional, en 23,950 viviendas y entrevistando a 17,591 personas (3,960 adolescentes de 12 a 17 años y 13,631 adultos de 18 a 65 años).
La proporción de personas que han consumido alguna droga alguna vez en la vida aumentó de 10.3?% en 2016 a 14.4?%, mientras que el consumo de drogas ilegales alguna vez en la vida subió de 9.9?% a 13.1?%. En contraste, el consumo en el último año se mantuvo mucho más bajo: el uso de cualquier droga pasó de 2.9?% a 3.6?% y el de drogas ilegales se mantuvo prácticamente estable, de 2.7?% a 2.9?%, lo que indica que el aumento se concentra en experimentación más que en consumo activo o recurrente. En contraste, entre los adolescentes el consumo disminuyó y la edad promedio de inicio se retrasó, pasando de 17.5 a 19 años. El consumo de estimulantes tipo anfetamínico alguna vez en la vida aumentó de 0.9?% en 2016 a 1.5?% en 2025, cifra relativamente baja si se contrasta con datos del Sistema de Vigilancia Epidemiológica (SISVEA) 2023, que indica que la principal droga reportada por usuarios en Centros de Tratamiento y Rehabilitación No Gubernamentales fue el cristal, incluso por encima del alcohol.
Destaca el aumento en el consumo de las mujeres. Entre 2016 y 2025, la prevalencia de consumo de drogas alguna vez en la vida pasó de 4.8% a 8.2% en mujeres. Estos datos subrayan la necesidad de políticas integrales con perspectiva de género.
El uso de vapeadores pasó del 1.1?% al 2.6?% de la población. Sin embargo, la realidad parece ser distinta: la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición Continua (Ensanut) 2023 mostró que el 4.3?% de los jóvenes de 10 a 19 años utiliza dispositivos electrónicos para fumar nicotina.
La ENCODAT 2025 reporta que el consumo de fentanilo no médico es de 0.2?% alguna vez en la vida y 0.1?% en el último año, aunque en la mayoría de los casos se relaciona con la adulteración de otras drogas sin que el consumidor lo sepa.
En conclusión, la ENCODAT 2025 aporta información relevante sobre el consumo de drogas en México; sin embargo, presenta algunas limitaciones que deben tomarse en cuenta. El tamaño de la muestra se redujo 66% respecto a 2016, no fue posible levantar información en Sinaloa por razones de seguridad y al aplicarse únicamente en viviendas, quedan fuera poblaciones clave como personas en situación de calle, privadas de la libertad o en centros de tratamiento. Es necesario complementar la encuesta con otras fuentes y mecanismos de información para contar con una visión más completa de los consumos de mayor riesgo.