Revisión del T-MEC abre un nuevo capítulo de exigencias laborales para México
La revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), prevista al cumplirse seis años de su entrada en vigor, no representa una renegociación ni implica la terminación automática del acuerdo comercial. Sin embargo, sí abre la puerta a un escenario de mayores exigencias en materia laboral para las empresas mexicanas, advirtió el especialista en derecho laboral, Oscar de la Vega.
Explicó que, conforme al artículo 34.7 del Tratado, los tres países deberán evaluar el funcionamiento del acuerdo y decidir si confirman su continuidad por un nuevo periodo de 16 años. En caso de que alguna de las partes no emita dicha confirmación, el T-MEC permanecerá vigente hasta 2036, sujeto a revisiones anuales. Este mecanismo, más que un riesgo de ruptura, plantea un proceso de escrutinio constante sobre los compromisos asumidos por México.
Uno de los temas centrales será el cumplimiento de las disposiciones laborales, particularmente en lo relativo a libertad sindical, negociación colectiva auténtica, legitimación de contratos colectivos y neutralidad patronal. Estos aspectos seguirán bajo la lupa del Mecanismo Laboral de Respuesta Rápida, que ha sido utilizado en diversas ocasiones para atender quejas sobre violaciones a derechos laborales en territorio mexicano.

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Agencias de autos chinos han comenzado un periodo de consolidación luego de una rápida expansiónEn este contexto, las empresas vinculadas al comercio con América del Norte deberán fortalecer sus sistemas de cumplimiento, revisar sus relaciones sindicales, documentar adecuadamente los procesos de negociación colectiva y atender oportunamente cualquier queja. El riesgo no se limita al ámbito laboral, una controversia derivada del incumplimiento podría afectar exportaciones, operaciones o incluso cadenas de suministro estratégicas.
De la Vega anticipó que la revisión del T-MEC traerá consigo mayores exigencias en materia salarial, capacitación en derechos laborales, supervisión del cumplimiento por parte de proveedores y una coordinación más estrecha entre las áreas de recursos humanos, relaciones laborales, asuntos jurídicos y comercio exterior. A ello se suma un escenario de incertidumbre respecto a la continuidad del Tratado, el incremento de costos laborales derivados de las recientes reformas y la adaptación al nuevo sistema de justicia laboral, factores que podrían impactar el clima de inversión y limitar la generación de empleo formal.
No obstante, el especialista subrayó que este proceso debe entenderse como una oportunidad. La revisión del T-MEC, dijo, puede convertirse en un espacio para fortalecer el cumplimiento laboral y generar mayor certeza para las empresas que participan en las cadenas de suministro de América del Norte. Una estrategia preventiva, basada en la reducción de riesgos legales y comerciales, permitirá que México consolide su papel como socio confiable en la región.

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