Sarampión en México: ¿Cuántas veces debo vacunarme?
La preocupación por una nueva dosis contra el sarampión crece ante brotes recientes y circulación del virus en varias regiones, reactivando alertas sanitarias y preguntas frecuentes entre la población mexicana.
El tema adquiere especial relevancia en México, donde las autoridades mantienen esquemas de vacunación estrictos para evitar el regreso de una enfermedad altamente contagiosa, que puede provocar complicaciones graves, sobre todo en niños y adultos no inmunizados.
Especialistas recomiendan revisar la cartilla nacional de vacunación y acudir a un centro de salud ante dudas sobre el esquema completo. Mantener coberturas altas es clave para frenar contagios, proteger a grupos vulnerables y evitar rebrotes comunitarios que presionen nuevamente al sistema sanitario.
Sarampión en México: así funciona el esquema oficial

La Secretaría de Salud de México establece que el esquema de vacunación contra el sarampión comprende dos dosis, aplicadas durante la infancia mediante la vacuna triple viral, que también protege contra rubéola y paperas.
La primera se administra al cumplir un año de vida y la segunda al ingresar al ciclo escolar, específicamente a los seis años. La dependencia subraya que quien cuenta con este esquema completo se considera protegido frente a la enfermedad.
No existe recomendación oficial para revacunar adultos, salvo excepciones como no poder comprobar dosis previas, trabajar en el sector salud o viajar a zonas con brotes activos.
Vacuna contra el sarampión: cuántas dosis se necesitan

Según la Secretaría de Salud de México, basta con recibir dos dosis en la infancia para garantizar la inmunidad contra el sarampión, sin necesidad de refuerzos periódicos en adultos sanos.
Las campañas extraordinarias se enfocan principalmente en menores y en personas que no completaron su esquema. Mantener la cobertura vacunal es clave para prevenir brotes, por lo que autoridades recomiendan revisar cartillas y consultar al personal médico ante cualquier duda.
El registro de las dosis recibidas, asentado en la cartilla nacional de vacunación, funciona como comprobante oficial ante trámites escolares o viajes internacionales, ayudando a proteger tanto a individuos como a comunidades enteras.