Saúl Rosales presentará su libro 'Jales sobre habla lagunera' en El Siglo
Saúl Rosales Carrillo (Torreón, 1940) es un estudioso de la lengua española. A ella ha dedicado la mayor parte de su vida. La palabra lo rige, la literatura lo abraza. A sus casi 86 años no cesa de escribir y de reeditar sus textos.
En esta ocasión, el autor se ha aliado con la editorial independiente Cravioto Editores para publicar la tercera edición del libro Jales sobre habla lagunera, la cual se presentará el próximo martes 22 de septiembre, en punto de las 19:00 horas, en las instalaciones de El Siglo de Torreón (Matamoros 1056 poniente, Centro). Rosales estará acompañado por Germán Cravioto y Jaime Muñoz Vargas. El evento será gratuito previo registro al 871 7164514.
Jales sobre habla lagunera ha sido uno de los libros más buscados de Saúl Rosales desde su primera edición de autor, publicada en 2014. La segunda edición apareció ese mismo año y estuvo a cargo del Teatro Isauro Martínez.

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Oriundo de Gómez Palacio, Lozano Valdivia se desempeñó como fotógrafo profesionalDoce años después, Rosales decidió acudir al editor Germán Cravioto para publicar con su sello la tercera impresión.
“Para mí es una gran satisfacción porque veo que la gente se interesa, para empezar, por sus palabras inmediatas, pero también por la palabra en general. Es decir, nuestra lengua, el español, con sus 600 millones de hablantes, entre los cuales estamos incluidos y estamos poblando una superficie del planeta con un porcentaje bastante grande”.
El maestro Saúl Rosales recibe a El Siglo de Torreón en su domicilio de la calle Cepeda para hablar sobre la presentación de su libro; pretende que Jales sobre el habla lagunera se muestre como un libro de interés popular.
El autor recuerda cuando se mudó de Torreón a Ciudad de México en 1958. Entonces, las exigencias del día a día lo obligaron a contrastar su habla con el de los capitalinos.
“Y cuando regresé de México a Torreón, que empecé a escribir en periódicos locales y a dar clases, se enriqueció mi contraste con el habla de la Ciudad de México y la nuestra. Entonces procuré encontrar las palabras, las que eran peculiares, en el sentido de que eran muy usadas aquí y no en otras partes. Lo que le daba a las palabras que yo empecé a notar era la peculiaridad de la singularidad, del hecho de ser un patrimonio exclusivo”.
Por ejemplo, una de esas palabras es “jales”, la cual se ha popularizado, en gran parte, advierte, gracias a los medios de comunicación y aumento de la delincuencia organizada, en lo que sería un sinónimo de la palabra “trabajos”.
Otro de los ejemplos propuestos por Rosales es la palabra “moyote”, sinónima de “mosquito” o “zancudo”. Intrigado, Rosales buscó la palabra ‘moyote’ en el diccionario propuesto por Fray Bernardino de Sahagún al final de la Historia general de las cosas de Nueva España.
“La palabra moyote era la que se usaba para designar a los zancudos o a los mosquitos. Y yo en México nunca oí esa palabra. Me llamó la atención el contraste porque la Ciudad de México es la cuna del habla náhuatl. El náhuatl era la lengua de la Ciudad de México y el imperio de Moctezuma”.
A Rosales también le preocupó rescatar las palabras que decían los laguneros mayores de su época. Habla de vocablos muy viejos, traídos por los migrantes a La Laguna desde las zonas serranas de Zacatecas, Guanajuato o Michoacán.
Se trata de vocablos que fueron desplazados por el español hegemónico que provenía de la capital del país. Para encontrarse con ellos, tuvo que investigar y leer varios volúmenes de literatura nacional.

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El desaire llegó este mes a las pantallas grandes de México, luego de transitar festivales internacionales y cosechar éxitosEl maestro nombra la frase “echar pica” para referirse a un partido de deportes como el futbol o el básquetbol. Mientras en la Ciudad de México se empleaba el término “cascarita” para referirse a esa misma situación.
“Pero ahora he escuchado mucho que la raza dice ‘cascarita’. Entonces, se impuso ya la palabra ‘cascarita’ sobre ‘echar pica’. Lo que hice es rescatar estas expresiones peculiares para que se constituyan en un patrimonio al cual se pueda acudir”.
La selección de palabras realizada por Saúl Rosales es extensa. También habla de los “catarrines” pare referirse a las personas alcoholizada. Pero advierte que este vocablo ya casi a desaparecido del habla lagunera y se ha sustituido por “teporochos”.
“He notado que la palabra ‘teporochos’ está desplazando en Torreón a la palabra ‘catarrines’. Entonces la preocupación por estas mutaciones o esto cambios, estos canjes de una palabra por otra, es lo que quise registrar en este libro”.
