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El reporte de Oppenheimer

¿Se disparará la economía de Venezuela?

ANDRÉS OPPENHEIMER

Al comienzo de la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán, me atreví a predecir en esta columna que la mayor ganadora de este conflicto sería la dictadora interina de Venezuela, Delcy Rodríguez. Un nuevo estudio económico que pronostica un gran crecimiento de la economía venezolana este año me convence aún más de que estaba en lo cierto.

El estudio del conocido economista Asdrúbal Oliveros proyecta que la economía de Venezuela crecerá un 12% este año, gracias al levantamiento de sanciones petroleras estadounidenses y por el aumento de los precios del petróleo desde el inicio de la guerra con Irán.

"La economía de Venezuela está mostrando signos de un avance notable", escribió Oliveros en AmericasQuarterly.org. "La producción ha aumentado a más de 1 millón de barriles diarios y se espera que siga creciendo en los próximos meses".

Aunque el crecimiento proyectado por Oliveros solo comenzaría a revertir un desplome económico de más de veinte años, Venezuela sería una de las economías de más rápido crecimiento en América Latina. La región en su conjunto crecerá apenas un 2.3% este año, según el Banco Mundial.

La economía venezolana comenzó a recuperarse después del ataque estadounidense del 3 de enero que capturó al exdictador Nicolás Maduro y lo reemplazó por Rodríguez, su exvicepresidenta. La nueva mandataria había sido partícipe y cómplice de la brutal represión del régimen de Maduro.

Sin embargo, desde la captura de Maduro, Trump no ha parado de elogiar a Rodríguez. La ha calificado como una "persona fantástica" y una "amiga y socia".

Aunque el secretario de Estado, Marco Rubio, ha pedido elecciones libres una vez que el país se estabilice y la economía comience a recuperarse, Trump -quien en última instancia toma las decisiones- no muestra ningún apuro por restaurar las libertades democráticas.

Cuando Trump habla de Venezuela, habla de petróleo y, ocasionalmente, de drogas. Casi nunca menciona la palabra "democracia".

Lo que es más, Trump cita la actual situación de Venezuela como un gran logro de su política exterior, sin mencionar que el régimen venezolano todavía proscribe a los líderes opositores y mantiene detenidos a unos 500 presos políticos, según el grupo de derechos humanos Foro Penal.

Las encuestas muestran que la mayoría de los venezolanos -tanto dentro como fuera del país- aplauden la captura de Maduro por parte de Estados Unidos.

Al mismo tiempo, las encuestas revelan que la líder opositora y Premio Nobel de la Paz, María Corina Machado, sigue siendo mucho más popular que Rodríguez.

Sin embargo, según me dicen varios exdiplomáticos estadounidenses, el tiempo está jugando en contra de la líder opositora venezolana.

Aunque muchos califican el pronóstico de un crecimiento económico del 12% como excesivamente optimista, la mayoría coincide en que habrá una recuperación económica parcial que beneficiará claramente a Rodríguez.

Brian Naranjo, un exfuncionario del Departamento de Estado que trabajó en Venezuela, me dijo que Rodríguez está llevando a cabo "una campaña presidencial de hecho" sin rivales en Venezuela.

"Cada día que María Corina Machado está fuera del país es un día en el que Delcy puede consolidar y fortalecer su posición para mantenerse en el poder", me dijo Naranjo. "Por eso, creo que es realmente imperativo que Machado regrese a Venezuela lo antes posible".

John Polga-Hecimovich, profesor de la Academia Naval de los Estados Unidos y especialista en política latinoamericana, me dijo que el crecimiento económico de Venezuela también puede hacer disminuir la presión de Washington para que se anuncie un calendario electoral.

"Delcy Rodríguez no dejará el poder a menos que se vea obligada", me dijo Polga-Hecimovich. "Ella no es una demócrata. Nunca creyó en las elecciones. Nunca creyó en la democracia. ¿Por qué habría de creer de repente en todo eso ahora?".

Machado hizo bien en colmar de elogios a Trump para no quedarse fuera de juego. Pero para evitar volverse irrelevante en su propio país, la líder opositora debería ignorar el consejo de Trump de posponer su regreso a Caracas.

Debería regresar cuanto antes. Si es arrestada, obligará a Trump a ponerse públicamente del lado de la democracia y exigir un calendario electoral. Y si no es detenida, podrá volver a colocarse en el centro de la escena, y posiblemente convertirse en la próxima presidenta de Venezuela.

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