El ataque de una congresista republicana de Miami contra las deportaciones masivas del presidente Trump sonó como una reacción tardía y desesperada para no perder su banca en las elecciones de noviembre. Pero dejó algo en claro: la política migratoria de Trump —la gran bandera de su presidencia— está siendo rechazada por cada vez más estadounidenses.
La congresista María Elvira Salazar, que representa a un distrito con un 70% de hispanos, difundió un comercial el 17 de septiembre en el que acusó a Trump de “traicionar” a sus votantes latinos. Fue un mensaje insólito viniendo de alguien que hasta ahora había sido una aliada casi incondicional del presidente.
Salazar dijo lo que todo el mundo sabía, pero lo que los defensores de Trump negaban a muerte: que a pesar de sus promesas de expulsar principalmente a los “criminales ilegales” que supuestamente estaban aumentando las tasas de violencia, las deportaciones masivas están golpeando a cientos de miles de residentes legales que no han cometido ningún delito violento.
Entre ellos hay 600,000 venezolanos y 340,000 haitianos que tenían un permiso de protección temporal contra deportaciones otorgados por Gobiernos anteriores, y que ahora están siendo forzados a volver a las dictaduras o países en crisis de los que huyeron.
“Señor presidente, sus políticas migratorias han ido demasiado lejos”, dice Salazar en su video de campaña, parada frente a la Casa Blanca. “En julio, su Gobierno detuvo a 50,000 personas y la mitad no tenía antecedentes penales. Cuidado con lo que le dicen sus asesores. Los mismos hispanos que lo llevaron a la Casa Blanca en 2024 hoy se sienten traicionados”.
En respuesta, el Partido Demócrata recordó en su cuenta de X que Salazar votó a favor del aumento del presupuesto del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE), que posibilitó la contratación de un enorme número de agentes para las redadas migratorias.
Eliott Rodríguez, el candidato demócrata que está tratando de ganar el escaño de Salazar, respondió que la congresista está mintiendo. Señaló que su rival “ha sido un sello de goma patético para Trump”, y que “ahora, antes de las elecciones, finge pelearse” con el presidente.
Es muy temprano para saber si el berrinche de Salazar tendrá un impacto concreto en la política de Trump, pero simple el hecho de que haya tenido que marcar su distancia es muy significativo.
Ella había ganado su reelección en 2024 por un margen de casi 15 puntos con el apoyo de Trump, y su banca no parecía peligrar. El hecho de que ahora critique la política migratoria del Gobierno es un síntoma de que la opinión pública está cambiando.
Una nueva encuesta de Fox News, la cadena favorita de los seguidores de Trump, muestra que el 53% de los votantes cree que el Gobierno se ha excedido en sus políticas contra los inmigrantes. El malestar ya venía creciendo desde hace meses, tras incidentes donde agentes de ICE mataron a dos ciudadanos estadounidenses.
Entre los críticos de la política migratoria hay un 87% de demócratas y un 60% de independientes, según la encuesta de Fox News. La mayoría de los votantes republicanos siguen respaldando las medidas de Trump.
¿Tendrá este giro en la opinión pública un impacto real contra las deportaciones masivas? No creo que veamos cambios antes de las elecciones del 3 de noviembre: Trump necesita desesperadamente el voto de su base republicana. Su principal problema será la abstención de sus propios votantes, desencantados por el alza en el costo de la vida y la guerra de Irán.
Sin embargo, si los demócratas ganan por la Cámara de Representantes en noviembre, las cosas podrían cambiar rápido.
Aunque Trump aseguró fondos para su ofensiva contra los indocumentados hasta el 2029, una cámara demócrata podría aprobar leyes secundarias para condicionar el uso de fondos para ICE.
Si eso pasa, la crueldad contra residentes legales como jardineros, cuidadoras de ancianos y trabajadores de la construcción podría quedar atrás como uno de los capítulos más tristes de la historia reciente del país.
El hecho de que una congresista republicana se haya rebelado —aunque muy tardíamente— contra las medidas migratorias de Trump puede ser un anticipo de lo que se viene.