Nico y Eli.
La emoción de apoyar a la Selección Mexicana volvió a sentirse con fuerza entre familias y grupos de amigos que se reunieron para seguir cada minuto del encuentro mundialista. Vestidos con los colores nacionales y con un ambiente de entusiasmo, los aficionados compartieron una jornada llena de expectativa, aplausos y esperanza, demostrando una vez más la pasión que despierta el futbol cuando México salta a la cancha.
En La Laguna, la afición vibró con el encuentro y convirtió restaurantes, plazas y hogares en puntos de reunión para vivir la emoción de principio a fin. Más allá del resultado, el ambiente estuvo marcado por la unión, el orgullo y el deseo de respaldar al representativo nacional en una competencia que logró reunir a personas de todas las edades alrededor de una misma ilusión.