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Semana Santa sangrienta

ENRIQUE SADA SANDOVAL

Todo parecía anunciar una Semana Santa atípica en un mundo donde rige la violencia y la guerra desde el momento en que la policía israelí-sin razón alguna ni explicación concreta-impidió que el domingo 29 de marzo que el Patriarca Latino de Jerusalén, el Cardenal Pierbattista Pizzaballa junto con el Custodio de Tierra Santa, Fray Francesco Ielpo, celebraran la Misa de Domingo de Ramos en la Basílica del Santo Sepulcro, hecho ha generó una profunda preocupación en la comunidad cristiana local e internacional.

Así lo informaron en un comunicado oficial conjunto el Patriarcado Latino de Jerusalén y la Custodia de Tierra Santa, alertando que: "Por primera vez en siglos, a los líderes de la Iglesia se les impidió celebrar la Misa del Domingo de Ramos en la Iglesia del Santo Sepulcro". Las instituciones subrayaron la gravedad histórica y espiritual de este hecho sin precedentes en casi dos mil años.

Según informes, el Cardenal Pizzaballa y Fray Francesco fueron interceptados en el camino, mientras se desplazaban en privado y sin ningún rasgo de procesión o acto ceremonial, y se vieron obligados a regresar, según indica el comunicado: "Este incidente sienta un grave antecedente y atenta contra la sensibilidad de miles de millones de personas en todo el mundo que, durante esta semana, tienen la mirada puesta en Jerusalén".

Pizzaballa es recordado de manera entrañable por haber sido el único personaje y líder religioso que heroicamente ofreció su vida a cambio de la liberación de los israelíes secuestrados en un evento público por terroristas de Hamas hace tres años.

Eventualmente, el Cardenal terminó oficiando la Santa Misa desde el Templo de los Olivos en dirección a la famosa Puerta Sellada de Jerusalén, justo en el sitio donde Cristo lloró sangre; previo a su captura, tortura y crucifixión.

Ante la avanzada de quejas y reclamaciones virtuales, Benjamín Netanyahu terminó cediendo a la presión internacional y mediática que le reclamaba por este hecho, dando la orden de que le fuera permitido el acceso inmediato y completo al recinto tanto al Patriarca de Jerusalén como a todos los cristianos, apenas hace dos días.

Todo hubiera quedado en un hecho aislado de no ser por la inmediata masacre de cristianos que se desató en Nigeria a partir del mismo día, misma en la que los musulmanes se encuentran asesinado impunemente cristianos en las principales ciudades y avenidas, a la vista de los ojos del mundo y sin que nadie hiciera nada por detenerlo.

Un video viral muestra a una mujer en profundo duelo en Angwan Rukuba, en Jos (Nigeria), llorando desconsoladamente mientras abraza el cuerpo sin vida de su hijo, además de haber perdido a su esposo también en otro ataque musulmán en el que se han reportado cerca de 50 víctimas por asaltos con ametralladora, bombas en templos y linchamientos públicos en la región de Plateau.

Angwan Rukuba es una zona predominantemente cristiana, vinculada a la Archidiócesis de Jos, razón por la que en un gesto desesperado el mismo Arzobispo nigeriano Ignatius Ayau Kaigama ha generado atención internacional tras hacer un fuerte llamado al Presidente de Estados Unidos, Donald Trump, para que ayude nuevamente a Nigeria en su lucha contra los grupos terroristas musulmanes que han sembrado violencia y muerte en distintas regiones del país.

Recordemos que tan solo la Navidad pasada Trump emprendió un ataque directo contra el Estado Islámico en Nigeria como respuesta a las masacres realizadas por estos, días antes.

"Denos inteligencia, denos armas", expresó Kaigama, al referirse a la urgente necesidad de respaldo internacional para frenar los ataques que han dejado comunidades destruidas, familias desplazadas, cientos de víctimas y el clamor de muchos ciudadanos y líderes cristianos que piden una respuesta firme contra el avance del terrorismo en el país africano.

Ante lo anterior hubo dos reacciones opuestas en el ámbito internacional. A diferencia del Primer Ministro de Gran Bretaña que esta semana aprovechó para acusar falsamente una escalada de "islamofobia" que no existe en su propio país, la Primer Ministro de Italia, Giorgia Meloni repitió un reclamo en el sentido opuesto, acusando directamente a los medios hegemónicos de comunicación en Occidente: "¿Por qué fingimos no ver la persecución de los cristianos en el mundo?"

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