Hace cuatro décadas se publicó un documento oficial de la entonces Secretaría de Agricultura y Recursos Hidráulicos (SARH,1986), en el que ya se señalaba la condición de sobreexplotación en que se encontraba el Acuífero Principal, uno más de un sinnúmero de informes gubernamentales y estudios académicos que antes de esa fecha y posteriormente a la misma, advertían de la gravedad del problema y las consecuencias que esto traería para la economía y la población de la Comarca Lagunera. Dos décadas antes de esa fecha también se habían publicado reportes académicos sobre la contaminación del agua del subsuelo con arsénico, con las consecuencias en el daño a la salud de quienes involuntariamente la ingerían.
Desde entonces, la sobreexplotación y contaminación del agua subterránea ya era considerado el problema socio-ambiental más grave en esta región. Durante medio siglo fueron surgiendo evidencias que abundaban sobre estos hechos y, lamentablemente, el gobierno federal fue omiso: las instituciones responsables de la gestión del agua crearon e implementaron programas que solo mitigaban el problema, aquellos que se enfocaban en aplicar tecnologías para mejorar la eficiencia en el uso del agua en la agricultura, principal usuario de agua, hasta el reciente de Agua Saludable, pero sexenio tras sexenio todos evadían enfrentar este problema central. Algo peor sucedió con el hidroarsenicismo, un tema que el sector público de salud ha eludido reconocer y actuar en consecuencia.
Esta omisión gubernamental ha afectado a miles de laguneros y al propio acuífero, no se han cuantificado los daños socioeconómicos y ambientales derivados del incumpliendo de las normas que rigen la gestión del agua, por el contrario, para algunos se ha convertido en una "situación normalizada" y, todavía, hay quienes defienden el patrón de uso del agua subterránea basado en la expoliación de este bien almacenado en el subsuelo. No se trata afectar la "producción de proteína animal" o las actividades económicas "exitosas", sino de contener la extracción ilegal y en algún momento estabilizar el acuífero.
Medio siglo de omisión gubernamental denunciada por académicos y ciudadanos, retomada y divulgada por los medios de comunicación, enfrentaron una postura oficial inamovible: pesaron más los intereses particulares de quienes han extraído ilegalmente agua del subsuelo durante todo ese tiempo que sobre el interés colectivo de quienes vivimos en esta región. Por ello, la iniciativa ciudadana, genuinamente ciudadana y por tanto determinantemente legítima, de promover un juicio de amparo en el que se reclama el incumplimiento del derecho humano al agua por la deficiente gestión oficial de este bien público, marca un parteaguas en la búsqueda y aplicación de medidas que contengan el huachicol hídrico y reviertan el daño provocado al Acuífero Principal y a los laguneros (sobreexplotación y contaminación), ya que finalmente la Suprema Corte de Justicia de la Nación emite una Sentencia (No. 543/2022) en la que obliga al gobierno federal (Conagua y Semarnat) a resolver este grave y añejo problema que pone en un dilema el futuro de la economía y la población lagunera.
La Sentencia de la Corte otorga la razón jurídica a los ciudadanos que promovimos ese juicio de amparo, un logro de trascendencia no solo local, sino nacional, por ser la primera en su caso y que abogados de otros lugares han retomado para seguir un camino similar (hay otro centenar de acuíferos en condiciones similares al nuestro, que requieren ser recuperados y podrían serlos por la vía jurídica). Aún con todas las resistencias que enfrenta la ejecución de la Sentencia 543, es posible que los cambios en la política hídrica de este gobierno favorezcan este proceso judicial, esperado haya congruencia en su narrativa con sus acciones.
Esas resistencias que ha enfrentado la iniciativa ciudadana, se presentan desde el interior de las instituciones oficiales y de los propios usuarios que se dicen ser afectados. Sin embargo, la Sentencia 543 sigue su proceso de ejecución de manera lenta y sinuosa, pero que continúa y se ha convertido en la vía más firme para recuperar el Acuífero Principal.