Serie relata el secuestro de Rubén Omar Romano desde el México que normalizó el miedo
A dos décadas de distancia, el secuestro de Rubén Omar Romano vuelve a colocarse en la conversación pública a partir de Cenizas de la gloria (2023), una serie documental disponible en ViX que retoma y analiza algunos de los episodios más oscuros del deporte mexicano. La producción no solo reconstruye el plagio que sufrió el exentrenador y exfutbolista argentino, sino que lo inserta en un contexto mucho más amplio: el de un país donde el secuestro se había convertido en un “negocio lucrativo” y donde la impunidad parecía regla.
El episodio titulado Secuestro en la cancha, parte de la primera temporada —compuesta por seis capítulos—, se enfoca en el caso de Romano, quien fue privado de la libertad el 19 de junio de 2005 en la Ciudad de México, en las inmediaciones de las instalaciones del Cruz Azul.

El testimonio del propio Romano es uno de los ejes más contundentes del documental. La serie recuerda que el entrenador permaneció 65 días en cautiverio y que su liberación se dio de una forma que, hasta hoy, sigue rodeada de dudas y versiones encontradas. Con una narrativa sobria, el exentrenador revive los momentos de miedo, incertidumbre y encierro que marcaron su vida. Lejos de quedarse en el recuento del hecho, la serie plantea una lectura más profunda: en esta historia hay “un héroe y un villano”, y al avanzar en los episodios se revelan aristas incómodas y “cosas desagradables” que trascienden el caso individual.
Uno de los puntos que más llama la atención es la presencia constante del nombre de Genaro García Luna, exsecretario de Seguridad Pública federal, hoy preso en Estados Unidos. El documental lo presenta como una figura que, antes de ocupar uno de los cargos más poderosos en materia de seguridad del país, tuvo aspiraciones dentro del futbol y cuya trayectoria termina entrelazada de manera inquietante con el caso Romano. El documental aborda parte de su formación y ascenso dentro del aparato de seguridad del Estado, así como las presuntas redes de secuestradores que habrían operado bajo su respaldo o con su protección, un señalamiento que da un giro inquietante a la historia.
El contexto es clave. En aquellos años, México vivía una crisis profunda de seguridad: las denuncias por secuestro se multiplicaban, las marchas ciudadanas exigían justicia y la percepción de impunidad era generalizada. El caso de Romano no fue aislado, pero sí emblemático por tratarse de una figura pública del futbol, un deporte que suele presentarse como refugio y pasión colectiva.
La serie también incorpora el testimonio de Francisco “Kikín” Fonseca, quien entonces era jugador del Cruz Azul. Su relato aporta la mirada del vestidor: cómo se vivió el secuestro desde el entorno cercano al técnico, el impacto emocional en el equipo y la sensación de vulnerabilidad que se apoderó del club.
Cenizas de la gloria logra así ir más allá del morbo o la simple reconstrucción de un crimen. Es un ejercicio de memoria que conecta al deporte con la realidad social del país y que invita a reflexionar sobre el poder, la corrupción y las víctimas que quedaron en medio.
Para quienes buscan una serie documental que combine futbol, investigación y contexto histórico, Cenizas de la gloria se mantiene como una referencia obligada, particularmente por el episodio dedicado al caso de Rubén Omar Romano. No solo por lo que cuenta, sino por lo que obliga a recordar.