Sindicatos mexicanos buscan voz unificada en reglamentación de reforma laboral de 40 horas
Los líderes de las principales centrales obreras del país, la Confederación de Trabajadores de México (CTM) y la Confederación de Trabajadores y Campesinos (CTC), informaron que participarán activamente en la elaboración de las leyes secundarias que darán forma a la reforma constitucional que reduce la jornada laboral de 48 a 40 horas semanales.
Tereso Medina (CTM) y Abel Domínguez (CTC) coincidieron en que el éxito de la nueva legislación dependerá de la negociación colectiva, la capacitación y la construcción de un nuevo pacto social entre capital y trabajo.
Tereso Medina, representante de la CTM, subrayó que la reducción de la jornada laboral es un paso irreversible y una oportunidad histórica para el país.
“Veo el reto de las 40 horas como la construcción de un nuevo pacto social para México”, afirmó.
El dirigente sindical destacó que la productividad no debe medirse por el número de horas trabajadas, sino por la eficiencia y la innovación: “La productividad se genera trabajando de manera inteligente y humanamente, no con más desgaste”.
Medina propuso aprovechar el período de gradualidad, que se extiende hasta 2030, para implementar la reforma de manera diferenciada por ramas industriales, con incentivos fiscales para las pequeñas y medianas empresas (Pymes).
Por su parte, Abel Domínguez, líder de la CTC, respaldó la iniciativa y se mostró de acuerdo con la creación de un Consejo Laboral Plural, propuesta de la CTM, en el que participen las principales centrales sindicales para evitar divisiones y garantizar una voz consensuada en la reglamentación.
Domínguez sugirió además que los Comités de Productividad se conviertan en un requisito indispensable dentro de los contratos colectivos de trabajo, con el fin de materializar los incrementos de eficiencia y responder a las inquietudes del sector empresarial.
La Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS) cuenta con un plazo de 90 días para presentar las leyes secundarias que darán certeza operativa a la reforma, las cuales deberán estar listas a más tardar el 1 de mayo.
Los sindicatos enfatizaron que su participación buscará garantizar un equilibrio entre el bienestar de los trabajadores y la competitividad de las empresas, manteniendo la flexibilidad de la negociación colectiva como pilar fundamental.
Ambos líderes sindicales hicieron un llamado a la unidad nacional y a la confianza en el país, resaltando la calidad de la mano de obra mexicana y la necesidad de fortalecer la capacitación para enfrentar los desafíos de la digitalización y la inteligencia artificial.
“La implementación de la reforma puede darse de forma unida a través del diálogo social”, dijo Domínguez.