Yadira Nájera y Rosy Nájera.
La nostalgia y el orgullo lagunero se encontraron en una velada inolvidable donde la música de Juan Gabriel volvió a estremecer corazones. Con el teatro a su máxima capacidad, la Camerata de Coahuila ofreció un espectáculo sinfónico que hizo vibrar cada butaca. Bajo la batuta del maestro Raúl García, y con la potencia vocal del tenor Carlos Alberto Velázquez, el repertorio del Divo de Juárez tomó una nueva dimensión, acompañado también por el Coro del INMUS y la participación especial de la soprano Sofía Zapata.
Entre luces de celulares encendidas y aplausos que parecían no terminar, clásicos como Amor eterno, Querida y Hasta que te conocí desataron emociones profundas. El toque mexicano lo aportó el Mariachi Espinosa, que puso a todos a cantar de pie. Más que un concierto, fue un reencuentro colectivo con la memoria musical de quien marcó generaciones. Así, en Torreón, el legado de Alberto Aguilera volvió a sentirse cercano, fuerte y eterno, como solo él sabía hacerlo.




