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REPORTAJE

Sobre la epidemia de soledad masculina

Misandría y misoginia desbordadas del mundo digital

Sobre la epidemia de soledad masculina

Sobre la epidemia de soledad masculina

ABRAHAM ESPARZA VELASCO

La “manósfera” agrupa comunidades en línea que difunden narrativas de victimización masculina y hostilidad hacia las mujeres, reforzadas por la cultura de la cancelación y la exposición masiva en redes sociales. Estas dinámicas han intensificado la soledad masculina, culminando en episodios de violencia como un atentado en la UNAM en 2025, y generan graves consecuencias para la salud mental y física de los hombres, incluyendo depresión, abuso de sustancias y mayor riesgo de suicidio.

Son días en los que las relaciones interpersonales están siendo constantemente observadas y criticadas. Detrás de ellas sebuscan dinámicas de poder e intenciones ocultas, y hay una lucha siempre presente por conservar o abandonar las tradiciones.En el panorama de vigilancia de las redes sociales existen bandos que defienden posturas en cuanto a los vínculos afectivos. Las opiniones, divididas y sesgadas, parecen impulsar una “guerra de sexos” con consecuencias psicológicas y sociales que ya estánimpactando profundamente en la realidad, fuera del mundo digital. La soledad masculina es sólo una de las formas que ha tomado esa polarización.

LA MANÓSFERA

El 22 de septiembre de 2025 aconteció una de las manifestaciones más extremas de la llamada epidemia de soledad masculina: un atentado, incentivado por foros extremistas, en el Colegio de Ciencias y Humanidades (CCH), plantel sur, de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Hubo una víctima mortal y un herido, aunque la intención del perpetrador —de quien sorprendió su corta edad de 19 años— era lesionar al menos a seis personas. Es de destacarse el contenido ideológico de dicho ataque con armas blancas puesto que el asesino fue motivado por sitios web en los que convergen los llamados incels, término que se refiere a los “célibes involuntarios”, es decir, hombres sin actividad sexual que culpan a las mujeres de sus fracasos románticos y sociales.

Para Lex Ashton, el joven victimario, o por lo menos para los foros que frecuentaba, la sociedad está configurada de tal modo que la mayoría de los hombres está en desventaja para alcanzar su realización personal. Los incels guardan recelo hacia los “chads”o “normies”, aquellos varones que atraen a las mujeres simplemente —a su parecer— por su aspecto físico y posición económica. También dicen despreciar a los “simps”, neologismo que designa a quienes se ajustan a las “reglas” de las mujeres —brindándoles atenciones, por ejemplo— y por ello pueden acceder a relacionarse con ellas de forma sexual o afectiva. Los sobrenombres colocados a estos supuestos enemigos establecen una separación tajante entre los hombres “valiosos” y los que no lo son; pero, al mismo tiempo, en esta categorización subyace un sentimiento profundo de inseguridad e inadecuación.

La manósfera —adaptación al español del término anglosajón manosphere, que se traduce como “esfera masculina”— se refiere a ciertas comunidades en Internet, como sitios web, grupos en redes sociales, blogs y foros, que se centran en discutir ideas sobre la masculinidad, problemas propios de los hombres y formas de relacionarse con las mujeres. Sin embargo, va varios pasos más allá de sólo funcionar como un espacio seguro de expresión.

Es un término propuesto por un usuario de Blogspot en 2009 y utilizado para designar, más que a un rincón específico de Internet, a un tipo de  pensamiento. Pero ¿quién impulsó el uso de este vocablo? Los autodenominados “activistas por los derechos de loshombres” (MRA, por sus siglas en inglés), mismos que han tergiversado la labor que conlleva el activismo para llevarla a terrenos de misoginia y distorsión de la identidad. Es importante aclarar, entonces, que es un neologismo que no pretende demonizar a quienes pertenecen a él, sino que es una autodenominación nacida con cierto orgullo.

Lex Ashton. Imagen: PGR
Lex Ashton. Imagen: PGR

Según la periodista estadounidense Claire Landsbaum, en su artículo Los activistas por los derechos de los hombres están encontrando casa en la ultraderecha (2016), para el portal The Cut, la manósfera no se trata de grupos de ayuda, o por lo menos no tiene una intención benevolente propiamente dicha, sino que promueve ideas machistas y misóginas que alimentan una cámara de eco adversa, frecuentemente derivando en ideas sectarias sobre la masculinidad.

Los grupos que conforman la manósfera suelen compartir la percepción de que la sociedad está en contra de los hombres y culpan al feminismo de ello, promoviendo un lenguaje agresivo o actitudes hostiles hacia las mujeres o hacia aquellos que supuestamente buscan agradarles, como los ya mencionados “simps”. Según el Instituto para el Diálogo Estratégico (ISD, por sus siglas en inglés), una característica importante de estas plataformas es que, en su afán por defender un estereotipo masculino rígido y tradicional, terminan reproduciendo discursos violentos contra los varones que se desvían mínimamente de la norma.

Estos espacios digitales cuentan con una gran presencia de incels, pero también de quienes se consideran parte del movimientoMen Going Their Own Way (MGTOW), que se traduce como “hombres que siguen su propio camino”, el cual promueve la decisión voluntaria de no mantener relaciones con mujeres y buscar una vida independiente. Se suman además los pick-up artists(PUA), “artistas del ligue”, que son gurús de la seducción y antifeministas. La razón por la que la manósfera es un lugar fértil parael pensamiento sectario es, precisamente, porque plantea una separación tajante entre hombres y mujeres. Utilizan narrativas victimizantes donde el género masculino supuestamente está bajo estructuras sociales que lo subyugan y lo dejan en desventaja. Por supuesto, no toman en cuenta datos históricos ni estadísticas actuales sobre violencia de género, e incluso dejan de lado el hecho de que el machismo también afecta a los hombres en varias áreas de su vida, como la salud mental.

Cabe destacar que estos círculos no se encuentran relegados a la web profunda o un rincón pequeño de Internet, sino que persisten en plataformas populares como Reddit, 4chan o Telegram. Incluso actualmente es relativamente sencillo encontrarlos en lugares mucho más accesibles, como X, Facebook o Instagram.

MASCULINIDAD EN CRISIS

Pero ¿qué tuvo que pasar para que naciera la manósfera? Una de las posibles respuestas es: la cultura de la cancelación, que la enciclopedia Britannica define como un “retiro de apoyo” hacia algún individuo, grupo, organización o compañía —y al trabajo que realizan— debido a una opinión o acción de su parte que se considera cuestionable. Aunque la cancelación surge de una  observación ética y moral, al caer en la cultura de masas se convirtió en una constante vigilancia, principalmente a través de las redes sociales, del comportamiento de toda persona o colectivo con la intención de detener “las injusticias” —muchas veces no comprobadas— que ha cometido o que han cometido quienes son como ellos.

Como consecuencia, cualquiera que tuviera un estatus social considerado ventajoso era objeto de repudio. Entre quienes fueron motivo de juicios en redes sociales se encontraban los hombres, pues muchos de su comportamientos ya habían estado siendo cuestionados por el feminismo y por la redefinición de los constructos de género propia de nuestra era, en la que existe unatensión entre la tradición y el desmantelamiento de dogmas. Se trata de temas relevantes en torno a los cuales es necesario conversar, sin embargo, a pesar de que las redes sociales dan voz a todo mundo, no propician un sano intercambio de ideas.

Los usuarios de las plataformas digitales, ávidos de demostrar a los demás quién tiene la razón, no dudan en confrontar cualquier acción o comentario sin hacer uso del pensamiento crítico. El resultado es una serie de discusiones superficiales que nos separan y nos desvinculan del diálogo, y que no resuelven ningún problema, mucho menos de raíz. De este modo se pasa de cuestionarla masculinidad a condenarla llanamente.

El grupo que es rechazado en plataformas digitales bien podría, como ha sucedido hasta ahora, tomar posturas más extremas y agravar la situación. En este caso, los hombres vulnerables se encuentran en un fuego cruzado entre las posturas misándricas deredes sociales y los gurús que quieren sacar partido de esa vulnerabilidad.

En esa soledad hay quienes encuentran salidas violentas y que, aunque no son una generalidad, terminan convirtiéndose en expresiones extremas de la profunda división que genera la “guerra de géneros” nacida en la web. La polarización, más que advertir la inequidad como algo estructural, aumenta la brecha entre ambos “bandos”.

Comúnmente las emociones mal sobrellevadas por los hombres pueden tomar formas agresivas cuando finalmente se exteriorizan.
Imagen: wallpapers.com
Comúnmente las emociones mal sobrellevadas por los hombres pueden tomar formas agresivas cuando finalmente se exteriorizan. Imagen: wallpapers.com

Según el artículo Soledad masculina: qué muestran los datos (2025), del American Institute for Boys and Men, numerosos estudios reportan resultados muy similares en cuanto a la cantidad de hombres y mujeres que se sienten solos, pero las formas de aislamiento y los contextos de cada género son diferentes.

La soledad masculina tiene menos que ver de lo que creemos con relacionarse con las mujeres. Aunque las redes sociales dan énfasis al tema, este aislamiento se debe a causas vinculadas con el rol social que desempeñan los varones, e incluso puede deberse a fenómenos propios de una sociedad interconectada e hiperindividualista.

De acuerdo con el investigador Alexander Eser, los últimos estudios respecto a este tema revelan que entre un 27 y un 40 por ciento de los hombres reportan sentirse solos con frecuencia, o al menos una vez por semana, y que uno de cada cuatro carece de amigos íntimos.

En los países de América del Norte, según datos presentados por el periodista Carlos Domínguez (Voz News, 2025), un 25 por ciento de los hombres de entre 15 y 34 años dicen sentirse muy solos. Estas edades son cruciales para el desarrollo de relaciones interpersonales en las siguientes etapas de la vida. Además, quienes viven por su cuenta o sin pareja están frecuentemente más aislados y fuera de círculos familiares o de amistad.

A todo lo anterior se suman los casos de adultos mayores o de quienes padecen problemas de salud crónicos.

El feminismo ha puesto temas relevantes sobre la mesa, cuestionando con ello las estructuras tradicionales de género. Imagen: Verónica Rivera
El feminismo ha puesto temas relevantes sobre la mesa, cuestionando con ello las estructuras tradicionales de género. Imagen: Verónica Rivera

EPIDEMIA DE SOLEDAD

La soledad, en general, es común en un mundo cada vez más individualista e intoxicado por el miedo al otro. En Latinoamérica, para bien o para mal, la cultura sociable nos hace mantener contacto con los demás, así sea de manera un tanto superficial en algunos casos. Aquí, la soledad masculina es más bien una expresión de la soledad relacional que sufren también las mujeres y que surgede las frustraciones en el terreno del amor romántico. Es, en parte, menos grave y desgastante para la mente que el aislamiento social y físico que se vive en otros países, pero no deja de ser algo peligroso.

La soledad no siempre nace de estar separado físicamente de los demás, sino también de la falta de conexiones significativas que deriva en la experiencia universal de sentirse apartado aunque se esté rodeado de gente. Se sufre también como una sensación de estar incompleto, donde las relaciones que se tienen no satisfacen las necesidades afectivas del individuo.

Esto desemboca en afectaciones a la salud, como un aumento en el riesgo de enfermedades cardiovasculares, deterioro cognitivo, mortalidad prematura y un peor pronóstico al padecer otras enfermedades, así como una mayor vulnerabilidad psicológica.

La soledad incrementa la presión arterial, la inflamación del sistema circulatorio y pone en riesgo al corazón y las arterias de una manera parecida a como lo hacen la obesidad y el sedentarismo (Relaciones sociales y riesgo mortal, 2010). También está vinculada a una respuesta inmunológica con alteraciones y dificultad en la recuperación ante las enfermedades en general, según una investigación publicada en la revista PNAS, en 2015.

La revista científica Nature Human Behavior realizó en 2022 un análisis que englobó 90 estudios que relacionan el aislamiento social y la mortalidad, confirmando las consecuencias de este en la salud física y psicológica, y además concluyendo que los hombres son el demográfico más gravemente afectado por estos factores.

En el plano psicológico, la soledad está asociada con mayor incidencia de insomnio, peor calidad del sueño y mayor percepción del dolor, según el estudio La soledad se asocia con la fragmentación del sueño en una sociedad comunal, publicado en PMC en 2010. Por supuesto, estas dificultades también están presentes en el sexo femenino, sin embargo, la salud mental masculina se mueve en un terreno diferente. Las mujeres suelen tener redes de apoyo más amplias y diversas, así como una expresión de la vulnerabilidad más libre, mientras que en los hombres se valora la independencia y la fortaleza desde la infancia.

Entre un 27 y 40 por ciento de los hombres reportan sentirse solos con frecuencia, sobre todo los jóvenes. 
Imagen: Unsplash/ Jesús Rodríguez
Entre un 27 y 40 por ciento de los hombres reportan sentirse solos con frecuencia, sobre todo los jóvenes. Imagen: Unsplash/ Jesús Rodríguez

Los estereotipos arraigados sobre la masculinidad hacen que los varones tengan conexiones sociales menos profundas y significativas, que se abstengan de pedir ayuda y oculten su vulnerabilidad, misma que no se toma tan en serio al  exteriorizarse. Todo lo anterior abona a que las dificultades psicológicas evolucionen a problemas cardíacos, depresión, ansiedad e incluso suicidio.

En hombres, la depresión suele mostrarse como irritabilidad y desencadenar el consumo nocivo de alcohol u otras drogas como forma de evasión, aumentando el riesgo de dependencia y la aparición de conductas de riesgo, de acuerdo con un análisis extensivopublicado en Pubmed (Soledad y aislamiento social como factores de riesgo, 2015).

Sumado a lo anterior está la dificultad que tienen de adherirse a un tratamiento, una menor asistencia a consultas médicas y psicológicas y, por lo tanto, la detección tardía de padecimientos en su salud física y mental (Construcciones de la masculinidad y su influencia en el bienestar de los hombres, 2000). Si deciden asistir a terapia es porque el problema ya ha alcanzado niveles graves que son mucho más difíciles de tratar.

El aislamiento es un factor determinante para que aparezca la ideación suicida. De hecho, la población masculina presenta las tasas más altas de métodos letales y suicidios consumados (Suicidio impaciente, 2009).

La soledad puede ser exteriorizada de formas agresivas por los hombres, por ejemplo, con rabia o resentimiento. Las emociones mal sobrellevadas, entonces, toman formas que hacen ver a la persona fuerte o inamovible cuando en realidad está utilizando un mecanismo de defensa de la psique, pues esta se encuentra vulnerable (Aislamiento social percibido y cognición, 2009). Esto ocurre, sobre todo, cuando la mente se alimenta con narrativas —como los discursos misóginos— que depositan culpas en enemigos externos para evadir las responsabilidades propias. En estos casos, el pensamiento sectario puede ser utilizado fácilmente por los manipuladores.

DE REDPILLERS, BLACKPILLERS Y ESTOICOS

En una época que cuestiona la masculinidad y las dinámicas de poder entre géneros, pero que también es agresiva y polarizante, surge un clima de desorientación que ha devenido en la ya mencionada soledad en el que muchos buscan una guía, una propuesta para mejorar y desaprender actitudes, pero no desde la pasividad ni desde la pusilanimidad: nos interesa pensar que tenemos el control total sobre nosotros mismos.

En los últimos años han proliferado en Internet comunidades que intentan tomar la batuta, ser una voz de la razón sobre lo que implica ser hombre en estos tiempos de cuestionamientos. El problema es que personas en una situación psicológica vulnerable, como los jóvenes que apenas están definiendo su personalidad, se ubican entre opiniones encontradas: quienes desmontan la masculinidad como constructo y quienes dicen proteger la masculinidad hegemónica.

Los llamados red pillers (píldora roja), haciendo referencias a la película The Matrix, hablan de un “despertar” y de cuestionar las normas sociales en una nueva hegemonía donde el feminismo supuestamente ha arruinado las relaciones entre hombres y mujeres.

Una de las premisas del movimiento red pill es que, inconscientemente, las mujeres buscan a los hombres “alfa”: disciplinados y dominantes, incluso con desapego emocional. Por lo tanto, hay que convertirse en esa clase de individuo para posicionarsemejor en la escala social. Quienes se dicen alfas aseguran, además, conocer verdades ocultas y no dejarse llevar por las tendencias.

Raewyn Conell y James Messerschmidt, sociólogos centrados en género, indican que los discursos red pill actualizan formas de masculinidad hegemónica reinterpretándolas con un lenguaje evolucionista y pseudocientífico. Los espacios en torno a este movimiento, señala la doctora en filosofía Debbie Ging, funcionan como una cámara de eco donde se refuerza el resentimiento y la hostilidad hacia las mujeres, ofreciendo además un sentido de pertenencia. Es decir, este tipo de foros ofrecen un lugar desde el cualsólo se reafirman las creencias que ya se tenían.

La frase viral 'Los hombres no están suficientemente solos' reduce el problema de soledad masculina a un
castigo por una mala conducta. Imagen: fidteatros Imagen: Facebook/ PTS Feminist
La frase viral "Los hombres no están suficientemente solos" reduce el problema de soledad masculina a un castigo por una mala conducta. Imagen: fidteatros Imagen: Facebook/ PTS Feminist

Es en este punto que aparece el estoicismo pop: herramientas de gestión emocional y productividad que se entienden como una reinterpretación de esta escuela de la filosofía griega. Sin embargo, es más bien una forma de autoayuda centrada en el autocontrol y el éxito personal; es decir, una visión individualista que ignora las estructuras sociopolíticas, según lo expresa el filósofo italiano Massimo Piggliucci en su libro Cómo ser estoico (2017).

El siguiente paso que se da dentro de esta cámara de eco es la radicalización; el descenso hacia ideas más transgresoras que prometen cambiar la realidad. En la espiral de desencanto de la manósfera, el movimiento más cercano a lo sectario y al nihilismoes el black pill, que se basa en la creencia de que las estructuras sociales actualmente están todas en contra de los hombres. Es una visión que puede ofrecer cierto resguardo ideológico a personas deprimidas y fatalistas, pero que también es capaz de avivar ciertaviolencia misógina, según lo explica el artículo Una exploración de la subcultura incel en línea (2022).

Mientras el discurso red pill busca la mejora individual, el black pill advierte que este esfuerzo no funciona y se centra en la genética para defender un determinismo en el que nuestra especie se mejora a sí misma mediante elecciones sexuales inconscientes,alimentando un biologismo extremo que no toma en cuenta procesos históricos ni las esferas psicológica y social de la humanidad. Consideran, por ejemplo, que la naturaleza intrínseca de la mujer es buscar, ante todo, ser madre, y que su valor prácticamente desaparece cuando deja de ser fértil. Distorsionan la ciencia, además, para justificar conductas como la atracción y relación de varones con adolescentes hasta varias décadas menores que ellos, pues es “natural” que se sientan atraídos por su juventud y fertilidad.

GUERRA DE SEXOS

Es debido a las posturas extremas antes descritas que se ha vuelto tendencia en redes sociales el ridiculizar o minimizar la llamada epidemia de soledad masculina, culpando incluso a quienes la padecen. En este contexto, la frase “men are not lonely enough” (los hombres no están lo suficientemente solos), se utiliza en plataformas como Reddit e Instagram para criticar los tipos de violencia o faltas de empatía en las que todavía incurren muchos hombres. Es un enunciado que, por ejemplo, aparece como respuestaante videos virales de TikTok que muestran a los novios haciendo bromas pesadas y humillando a sus novias el día de su boda, o como expresión de apoyo cuando una mujer comparte los motivos por los cuales ha dejado a alguna expareja abusiva.

Por otra parte, en TikTok existe una tendencia en donde mujeres se graban con un audio de risas exageradas y agregan al video el texto: “epidemia de soledad masculina”. Otra variante es la de una mujer que grita eufórica en alguna fiesta, mientras el texto dice: “un momento de silencio por la epidemia de soledad masculina”. Entonces, un fénomeno social real y grave queda reducido a serel remate de un mal chiste.

Son expresiones que evaden la complejidad del problema y fungen más como una especie de “venganza” contra los hombres. Pero tanto este tipo de generalizaciones como las que hacen los incels acerca de las mujeres caen en el error de percibiral otro como si fuera una sola masa deshumanizada,aumentando la brecha entre ambos.

Jean Guerrero, periodista de Los Angeles Times, señala que la frase “men are not lonely enough” intenta advertir que el aislamiento masculino no ha supuesto un punto de reflexión o cambio en ellos. Mientras las mujeres muestran cansancio por no percibir ningún apoyo masculino y formar entre ellas su único soporte emocional, los hombres lidian con una soledad real que genera consecuencias graves.

Los conflictos discursivos entre ambos géneros, o entre los grupos que dicen representarlos, no han hallado consenso. Por el contrario, se caracterizan por una desconfianza mutua que a veces cae en la hostilidad y la victimización.

La socióloga israelí Eva Illouz, en El consumo de la utopía romántica (2009), señala que el amor moderno está atravesado por lógicas que producen ganadores y perdedores. Mientras los hombres reciben críticas hacia sus conductas y desarrollanresentimiento por ello, las mujeres interpretan las demandas de ellos como un mero intento de restaurarlos privilegios que han perdido.

Hay que reconocer que la soledad masculina es un síntoma de estructuras sociales cambiantes, y promover intervenciones que fomenten el apoyo emocional, la inclusión y el diálogo crítico, más allá de la estigmatización y la retórica de confrontación.

Instagram: @esve_brio

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