(EL SIGLO DE TORREÓN/ Ramón Sotomayor)
¿Me levanto al escuchar la alarma o espero cinco minutos más? ¿Me preparo el desayuno en casa o salgo a comprar algo? ¿Cuál canción escucho durante la ducha? ¿Cuál pantalón me pongo hoy?
Varios artículos y reportajes coinciden en que cada persona toma miles de decisiones en un día. Investigadores de la Universidad de Cornell estiman que un adulto promedio toma alrededor de 35,000 decisiones conscientes en el periodo referido.
El ser humano vive en una constante toma de elecciones. Algunas el cerebro las hace de manera automática; el poeta, dramaturgo, actor y director de teatro Odín Dupeyron dijo a esta casa editora en una entrevista reciente que "las decisiones que tomas, a veces a la ligera, son las que diseñan tu futuro".
Y esas determinaciones y resoluciones son el epicentro de la vida misma, así lo aborda en su obra Veintidós Veintidós, la cual atrajo a cientos de laguneros que abarrotaron el Teatro Nazas la noche de este miércoles 15 de abril. La primera llamada se dio a las 20:01 horas, cinco minutos después llegó la segunda y a las 20:10 Odín se dirigió a su público para dar unas indicaciones y saludarlo: "Sean todos bienvenidos al teatro”, es así como el espectáculo teatral comenzó.

Aunque el reloj de todos marcara las 20:12 horas, el que se encontraba en el escenario decía que eran pasadas las 22:00. El ambiente era el de una habitación. La mayoría (ya que al finalizar la función solo unos cuantos levantaron la mano cuando Odín preguntó si ya habían visto esta puesta en escena) conoció por primera vez a “Verónica” (Erika Blenher), una mujer que toma una decisión irremediable: quitarse la vida.

Después de dar su último suspiro, el reloj marca las 22:22 horas. Es ahí cuando aparece “ATT” (Odín Dupeyron), una energía que, según la creencia de la persona que fallece, toma una forma.
“ATT” se encarga de evaluar la zona de los hechos y cantar la hora de la muerte de cada persona. Pero esa última conversación, antes de ser “oficialmente” una difunta, hace consciente a “Verónica”, mediante una recapitulación de cómo fue su vida y cómo pudo haber sido, que “el suicidio es una decisión permanente para un dolor temporal”, de acuerdo con palabras del mismo “ATT”. Y el peso (a veces muy grande) recae nuevamente en las decisiones (por muy pequeñas que parezcan).

El montaje, escrito por el mismo Dupeyron, va guiando al espectador por una historia cruda y realista con tintes de su característico humor negro, que “no es lo que te toca, sino qué haces con lo que te toca”.
Como si de un espejo se tratase, los asistentes van reflexionando sobre su vida misma. El mensaje del apasionado de las artes no pasa desapercibido, debido a que, aunque los telones se cerraron, muchos decidieron hacer fila en el lobby del teatro, donde compraron los libros de Odín y uno que otro recuerdito para llevarse algo material, además del mensaje que no se ve, pero deja huella.

LLEVA MENSAJE DE ODÍN EN LA PIEL
Antes de ingresar al recinto a tomar sus lugares, destacó un grupo de tres mujeres, ya que dos de ellas portaban playeras de color negro que decían “(El secreto de la vida) Chíngale - Odín Dupeyron”.
Alejandra Soto Muñoz declaró a esta casa editora que es parte de la “manada” de Dupeyron desde hace más de una década; lo conoció vía redes sociales y gracias al libro ¿Nos tomamos un café?; además de la frase de su blusa, lleva otra cita de Odín en su piel desde el 2020. Por lo que al alzar su pierna, mostró la evidencia: un tatuaje de color rojo con la frase “Quien te ama no te chinga, si te chinga, ¡no te ama!” y dijo que voltea a verlo cada que lo necesita.
Justamente la añoranza de sanar la llevó a ver esta obra una vez más, ya que el año pasado perdió a su segunda madre, y Veintidós Veintidós para ella te concientiza sobre la vida.Asimismo, Odín ha hecho que Alejandra trabaje por lo que quiere, pasando de la planeación a la ejecución.
