Spoorloos, una desaparición de culto
La secuencia inicial muestra a una pareja que va de viaje en su auto, recorriendo una carretera que los llevará a un momento totalmente inesperado: la desaparición de uno de ellos en una tienda concurrida, sin una sola pista de lo ocurrido.
Spoorloos en su idioma original (danés), o La desaparición en Latinoamérica, cobró adeptos gracias a Stanley Kubrick. El legendario director dijo que esta pieza cinematográfica era la más aterradora que había visto en su vida.

UN PUNTO DE QUIEBRE
Estrenado en 1988, Spoorloos es uno de los filmes de suspenso más desvastadores que existen, quizá porque toca un miedo sumamente cotidiano: que un ser querido desaparezca sin razón aparente.
Dirigida por el neerlandés George Sluizer, la narración se centra en Rex Hofman, (Gene Bervoets) y Saskia Wagter (Johanna ter Steege), una pareja que viaja por Francia y hace una parada en una estación de servicio, de donde Saskia se esfuma sin dejar rastro.
El paisaje alegre, los colores cálidos y la tienda concurrida del inicio pronto se convierten en una escena en la que cada segundo que pasa aumenta la desesperación de Rex, quien pregunta a todas las personas que puede por su novia, cada vez más visiblemente angustiado.
El horror surge de que algo terrible pueda ocurrir en un escenario completamente ordinario. No hay sensaciones adversas o sospechas que nos adviertan lo que está a punto de ocurrir; solo un cambio repentino que afecta el curso de la vida para siempre.
Si bien el espectador no se queda en un total misterio, pues el destino de Saskia se llega a conocer hasta cierto punto de forma temprana, el suspenso se genera alrededor de la búsqueda. De hecho, se revela la identidad de un perpetrador, pero la tensión se desarrolla en razón de saber qué ocurrió realmente y cómo la obsesión de Rex por descubrirlo crece y afecta su vida.
Spoorloos se basó en la novela corta The Golden Egg (1984), de Tim Krabbé, quien participó en la escritura del guion de la película junto con su director. La estructura de la cinta rompe deliberadamente con lo que hasta el momento se había visto en el género del suspenso. En vez de ocultar al autor del crimen, ofrece pistas sobre el misterio para develar a cuentagotas la información y acompañar al protagonista en su desesperante búsqueda.

UNA PERSPECTIVA DESDE LA IMPOTENCIA
El villano de esta historia, llamado Raymond Lemorne (Bernard-Pierre Donnadieu), es un hombre aparentemente convencional, un padre de familia y profesor de química que decide iniciar una segunda vida como criminal. Al poseer una casa de campo antigua en un terreno amplio, puede mantener su actividad ilícita alejada de su vida familiar y social.
Varias secuencias en la primera mitad de Spoorloos lo muestran ensayando sus secuestros, siguiendo una serie de pasos que están musicalizados de tal manera que sus movimientos incluso parecen cómicos. Sin embargo, cuando sube a su auto y practica, por último, el forcejeo con el que más adelante someterá y dormirá con cloroformo a su víctima, la música cambia y el tono adquiere la gravedad habitual de la película.
Durante un día de campo con la familia, Raymond aprovecha el susto de su hija por una araña para iniciar un concurso en el que se deben esforzar por gritar cada vez más fuerte. Lejos de ser un juego, se trata de un sondeo: al día siguiente, Raymond pregunta a su vecino más cercano si le pareció escuchar gritos, a lo que responde que no. Así se asegura de que su próxima víctima no será escuchada.
Cuando Raymond finalmente se atreve a buscar alguna presa, intenta colocarse fuera de su auto en una calle para ofrecerse a llevar a algunas transeúntes a su destino. Luego de no tener éxito en múltiples ocasiones, una de ellas lo reconoce y le comenta que es maestra de sus hijas. Entonces el secuestrador intenta cortar la conversación y alejarse, pero la mujer le señala, en tono molesto y pensando que el hombre busca una aventura extramarital, que la estación de servicio que está en la carretera seguramente estará llena de extranjeras que no le reconocerían. El reclamo se convierte en una premonición de su siguiente y exitoso intento.
Las coincidencias son importantes para que ocurran los sucesos de la manera en que, como espectadores, ya sabemos que ocurrieron. Hay varias interacciones de Saskia con su victimario, varias oportunidades en las que ella pudo haberse alejado de él, volver al auto con su novio, una ocasión en la que incluso Raymond alcanzó a otra posible víctima, pero su nerviosismo lo hizo cometer un error: el criminal se detuvo un estornudo con el pañuelo rociado de cloroformo y tuvo que ir al baño a lavarse la cara para no quedar inconsciente. Al salir, encuentra de nuevo a Saskia.
Raymond menciona al “destino” como aquello que movió los hilos para que Saskia, al final, después de un sinfín de eventualidades, pudiera confiar y subir al auto con él. Ante la mirada impotente del espectador, todo confluye para que ocurra lo irremediable: la desaparición de la joven.
La inexorabilidad es una característica que Stanley Kubrick destacó en Spoorloos como obra. Era la película más terrorífica que había visto, pero no porque fuera explícita en su violencia o porque sorprendiera al espectador, sino por el manejo de su suspenso y por cómo un acto violento y súbito trastoca la vida de los personajes.

LAS RESPUESTAS
La búsqueda de respuestas se apodera de Rex, quien hace campañas para encontrar al perpetrador una vez que abandona la esperanza de encontrar con vida a Saskia. Su nueva relación de pareja, años después, se ve afectada por el constante tema de la desaparición y los intentos por dar con el responsable. En algún momento, cansada de la obsesión de Rex, se va de su lado para caminar sola por las calles, a lo que el protagonista responde corriendo detrás de ella: el fantasma de la desaparición le persigue y no puede permitir que ocurra algo parecido de nuevo.
Spoorloos es una historia desesperanzadora en que la incertidumbre y la falta de respuestas se materializan y decantan en un desenlace claustrofóbico. Ser espectador de esta obra implica descubrir detalles del terrible suceso que nos hacen sentir cada vez más impotencia ante su inevitabilidad. Todos estos factores lo convierten en uno de los thrillers más agobiantes de la historia del cine.