Para Trump "Mi propia moralidad. Mi propia mente. Es lo único que puede detenerme". Ahora quiere Groenlandia a toda costa. Sheinbaum debe lidiar con eso. ¿Cuánto se puede dialogar en una llamada de 15 minutos con él?
En México, los límites al poder presidencial hoy son también la moral y la voluntad, pero el Ejecutivo parece ser bicéfalo y esto lleva a situaciones inéditas. Por ejemplo, el 19 de diciembre, el director de Materiales Educativos de la SEP, Marx Arriaga, instó a una rebelión para "refundar el Sistema Educativo Nacional (...) y ponerlo al servicio del pueblo". Cuando le preguntaron a Sheinbaum si Arriaga se mantendría en su puesto, respondió: "Está bien que haya ideas distintas, lo que es importante es que se trabaje en equipo".
Cuando ambas mentes coinciden, el límite es su moralidad, pero les tiene sin cuidado si lo que hoy hacen es opuesto a lo que proponían como oposición. Una vez puestos de acuerdo con sus socios menores, pueden hacer cualquier reforma constitucional. La del Poder Judicial, la más profunda en la historia reciente del país, fue aprobada en 18 horas por la Cámara de Diputados. Si quieren ahorrar dinero con la reforma electoral, podríamos tener sólo un senador y un diputado.
El gobierno va a presentar una reforma que destruye la arquitectura del sistema electoral que contribuyeron a impulsar cuando eran oposición. No se conoce el borrador completo, pero pareciera que la reforma tiene cinco elementos centrales.
El primero, reducir recursos a los partidos. Sus socios, el PVEM y el PT, no están de acuerdo. Los políticos viven del dinero. Los de Morena tienen a los Servidores de la Nación para operar electoralmente y sus líderes controlan todas las bolsas de dinero público disponibles.
El segundo, disminuir los mecanismos de representación proporcional para darle aún más peso a su mayoría electoral. Para sus socios implica perder poder. Ya veremos si el gobierno tiene mecanismos para compensarlos.
El tercero es apropiarse del control pleno del órgano electoral, ya de por sí bien domesticado, pero aún con molestas voces disidentes y autónomo a la hora de contar votos. Incluye quitarle dinero para dejarlo moribundo.
El cuarto, eliminar el fuero a los legisladores. Con un Poder Judicial que le dará la razón al gobierno, cualquier político opositor será muy vulnerable.
El último y más profundo es adelantar la revocación de mandato para el 2027. Es una propuesta de Sheinbaum. Un mecanismo ideado para darle a la oposición la posibilidad de sacar a un Presidente impopular, será usado, como en el 2022, para mostrar el apoyo al Presidente de turno. Al coincidir con la elección intermedia, la participación será suficientemente alta como para que sea vinculante y le permitirá a la Presidenta, al estar en la boleta, hacer campaña. En la elección de 2006, AMLO lanzó su célebre "cállate, chachalaca" en respuesta a que Fox dijo: "No cambies de caballo a mitad del río". Con esta reforma, Sheinbaum cantará toda la campaña.
Un Presidente popular maximizará su probabilidad de ganar la intermedia. Para uno impopular, el riesgo de perder será alto, y su sucesor sería, si la redacción queda como en la ley vigente, electo por el Congreso. Sheinbaum parece haber decidido correr ese riesgo.
Los defensores de la reforma reiterarán que con ella se ahorrará dinero y nos hará más democráticos. Sin principios morales se puede decir cualquier cosa, pero ya sabemos que la democracia participativa, como en la elección del Poder Judicial, se hace con acordeones, de arriba hacia abajo. En ninguna de las clasificaciones mundiales de regímenes políticos, México es todavía democrático. Con esta reforma se consolidaría el autoritarismo.
Complicarle la victoria a la oposición es central para que en Morena los perdedores en los procesos internos por las candidaturas no busquen otros caminos. Quienes voten por la hegemonía de Morena acabarán presos dentro de ella.
ÁTICO
La reforma que presentará el gobierno destruirá la arquitectura del sistema electoral consolidando el autoritarismo.