Susana Zabaleta honrará la memoria de Juan Gabriel en concierto junto a Camerata de Coahuila
Más que un reto vocal, interpretar las partituras de Juan Gabriel le significa un reto a nivel sentimental. La cantante Susana Zabaleta está en La Laguna, donde este martes 9 de junio, en punto de las 20:30 horas, se presentará en el Club Campestre Torreón, junto a Camerata de Coahuila, para efectuar el concierto Homenaje Sinfónico al Divo. La velada también contará con la participación del tenor Carlos Alberto Velázquez, el Coro del Instituto de Música de Coahuila (INMUS), el Mariachi de Tecatilán y la dirección del maestro Raúl García.
A la cantante monclovense le encanta pisar Torreón, recorrer el desierto. Por eso se asoma al ventanal del edificio en el Club Campestre, para describir el paisaje de un cielo casi oscurecido y donde se han ausentado las estrellas. Lamenta no verlas mientras hojea un ejemplar de la revista Siglo Nuevo dedicado a la poeta Adela Ayala: “Canto al desierto…”. Lee el título de la publicación, para luego prestar su voz a la grabadora. La charla es breve; en unos minutos tendrá que bajar para ensayar con la orquesta y dejar todo listo para el espectáculo.
Susana Zabaleta coincide con la periodista Elena Poniatowska, quien afirmó que, al igual que Xavier Villaurrutia o Carlos Pellicer, Juan Gabriel fue un poeta. Luego, recuerda a Lucha Villa y a otras cantantes que tuvieron el privilegio de recibir sus composiciones. Reflexiona sobre el poder de canciones como “Amor eterno”, sobre la resiliencia del Divo de Juárez. También rememora su encuentro en una entrevista televisiva que no se transmitió y lo que fue tenerlo frente a frente.
Al referirse a las canciones de Juan Gabriel, fallecido en 2016, Susana Zabaleta dice “nuestras”, porque asegura que una vez que un compositor publica una partitura, esta pasa a ser del pueblo. Retornar al estado que la vio nacer, presentarse con Camerata de Coahuila y recordar al gran maestro en el marco de este homenaje, también le despierta las palabras: “Me encanta, no puedo ni explicar. Es como volver a la raíz, es entender que tu raíz nunca se fue, que siempre ha estado".

-¿Cómo ha sido tu relación musical y cultural con Juan Gabriel?
Juan Gabriel siempre fue genial, fue un personaje muy privado; nadie sabía de su vida privada; de hecho, por eso grabó toda su vida. Yo tenía el honor y orgullo de ser amiga de Isela Vega, quien era una de sus mejores amigas, y a veces nos contaba historias, pequeñas historias de cómo era, qué comía, con quién se juntaba. Entonces, era muy padre entender un poco de él. Y cantábamos las canciones como tú, en las bodas, en sus conciertos… pero analizar cada canción de él es un agasajo; tenía una voz extraordinaria, una manera de entender la música muy diferente a las demás personas. Sin haber estudiado música, porque tampoco fue al conservatorio, porque fue un niño abandonado. Imagínate lo que sufrió; su mamá fue y lo dejó a un orfanato y nunca volvió por él. Y hay tantas cosas de Juan Gabriel que dices: “¿Cómo, entre tanto dolor, él escribió tantas cosas alegres?”. Si te pones a pensar en “Todas las mañanas entra por mi ventana el señor sol…”. Y dice: “Doy gracias a Dios por otro día más”. Y es increíble las cosas que dice y siempre he admirado eso, que la gente, cuando tiene como lo peor de la vida, lo convierte en algo increíble.
-Hace trece años tuviste también la oportunidad de montar un homenaje a Juan Gabriel junto a Regina Orozco en el Teatro Metropolitan, ¿cómo fue esa experiencia?, ¿pudiste tener alguna retroalimentación del maestro?
No. Tú sabes la cantidad de artistas que le hacían homenajes y cantaban sus canciones: miles y millones. Además, lo cantan en todas partes del mundo, es una cosa increíble. Nos reímos muchísimo, ¿sabes? Porque teníamos la sección de Juan Gabriel y cantamos como locas felices. Estuvo realmente divertido, porque sus canciones son divertidas y con sus canciones de dolor sí lloras, una cosa de miedo. Fueron etapas muy padres. Y luego, cuando llegué a conocer, que también estuvo muy bonito, en SuSana Adicción, el programa que yo tenía en Unicable, fue de invitado y hubo la oportunidad de entrevistarlo. Y al final dijo: “Yo no quiero que se pase esta entrevista” y no pasó. Entonces, es como muy curioso, pero así fue mi acercamiento con él. Estuvo muy bonito.
-¿Y qué te queda de ese encuentro con el Divo de Juárez?
Yo creo que el entender a un artista y respetarlo, eso es una de las cosas que me quedo. Siento que un artista tiene un mundo que no es igual al de ninguno. Y hay que entender que un artista viaja y gira en ese mundo, y tú no vas a ser parte de ese mundo, porque si fueras parte, tal vez él no sería tan artista ni podría crear las cosas que crea. Entonces, lo que tú tienes que hacer es observarlo y admirarlo, si lo admiras, y si no, alejarte y dejarlo en paz.
-Para los artistas de tu generación, que tuvieron una formación musical académica, pero que al mismo tiempo siempre tuvieron este amor e interés por la música popular, ¿qué les significó el hecho de que Juan Gabriel se atreviera a hacer aquel legendario concierto en el Palacio de Bellas Artes, en 1990?
Imagínate lo que fue para mí. El maestro Enrique Patrón de Rueda fue quien dirigió. Me sé santo y seña del ensayo, de toda la creación que fue hacer ese concierto, porque no fue nada sencillo. Todo el mundo estaba en contra de que Juan Gabriel se presentara en Bellas Artes. Le dijeron “no” muchas veces y el inteligentemente dijo: “Okey, si lo lleno con todos los familiares de los músicos, y si les va bien y les gusta, ahora sí podemos invitar a los políticos”… Hizo dos conciertos. El primero fue de regalo para toda la gente. Imagínate, no sé, ser pariente del primer violín y estar en tercera fila en Bellas Artes gratis, que te cante Juan Gabriel así… yo creo que es algo inolvidable, algo que se quedó en la historia, y lo tenemos.
-¿Por qué aceptaste hacer el homenaje sinfónico a Juan Gabriel con Camerata de Coahuila y qué esperas para el concierto de este martes?
Es un gran trabajo el que están haciendo. Acepté porque los escuché. Yo venía de cantar de Chihuahua, con la Orquesta de Chihuahua, y la verdad, cuando me dijeron Coahuila, dije: “¡Ay, a ver!”. Y yo creo que están sonando mejor que nunca. […] Espero diversión, espero que todo el mundo cante nuestras canciones. Y digo “nuestras” porque, una vez que el compositor las hace, ya no son de él, son del pueblo.