Estaba un hombre de mediana edad cortando tunas en un crucero… Me hipnotizó su técnica: cortaba los extremos con rapidez y precisión, luego hacía un corte longitudinal con el que separaba la piel; el sobrante se iba a una bolsa transparente y la riqueza de la fruta se apilaba sobre una mesa de madera. El semáforo en rojo me permitió ver veinte tunas listas… aquel hombre se percató de mi sorpresa, pero no tenía tiempo para perderlo conmigo. Yo regresaba de una junta en la que se trabaja distinto; en un edificio, con sillas que se deslizan y clima que puedes elegir a tu gusto. Las personas usan zapatos, relojes, telas que combinan; no se piensa en la ropa como protección del sol, la tierra o las herramientas, se elige por gusto, por estatus.
En el espacio climatizado se toman decisiones y, en ese crucero, debajo del árbol, lo que se necesita son acciones.
¿Qué es trabajar, entonces? Gente corriendo detrás de un balón, personas revisando redes sociales en una computadora, jóvenes cargando cajas o conduciendo un camión, mujeres hablando frente a un grupo de adolescentes, niños vendiendo dulces en terrazas, hombres respondiendo un WhatsApp en el bar de su casa, un señor pidiéndole a un niño que abra grande la garganta, una chica que distribuye su imagen con poca ropa.
Trabajar es toda actividad que te remunera y, decía una maestra en la universidad, que el trabajo siempre dignifica. A veces parece injusto que las tareas que requieren más tiempo y esfuerzo son las peor pagadas, aquellas que implican ayuno, pocas horas de sueño, la piel ajada, la columna dañada; mientras que pareciera que la comodidad se paga bien.
Hace un par de semanas leí una frase que me gustó, decía que a quienes les va bien es porque empezaron desde antes y puede ser; sin embargo, prefiero entenderla desde los antepasados, ese esfuerzo de la inversión de los bisabuelos que hoy te permite estar sentado, el hombre que arriesgó el físico como guardia de seguridad para que tú sí pudieras estudiar, la mujer con las manos callosas de tanto tejer para ayudarte a completar la universidad. Hay esfuerzos en todas partes, es verdad, pero a muchos no les toca verlos y lo lamento. En este mundo tan dispar hay muchas formas de trabajar y de ganar dinero, que no es lo mismo y tampoco es igual.
Para mí el trabajo es aquello que haces con tus habilidades y conocimientos, con tu cuerpo, tu mente y espíritu, es lo que imprimes de ti en una acción que genera ecos, es la estela que dejas mientras caminas por la vida. Para mi, el trabajo debería ser bueno. Nadie tendría que pagarnos por lo que hacemos mal o por lo que no suma a la experiencia. El dinero es maravilloso aunque, más bien, engañoso; clasifica equivocadamente las capacidades e intenciones de la gente.
¿En qué trabajas? Te preguntarán algún día, fíjate en lo que has elegido para hacer todos los días.